Entrenador y Método

Las semanas de un entrenador son especialmente largas; su familia y amigos bien lo saben. Vive las 24 horas del día con el equipo, el método y la táctica revoloteando por su cabeza.

Visualiza y siente de manera inconexa, momentos pasados, partidos, estados de ánimo, con futuros hechos venideros los cuales, en un estado plenipotenciario del juego, cree que influirá de manera significativa.

Pese a que es responsable de muchos aspectos del juego y también sobre la dinámica interna y de evolución del equipo, ni mucho menos tiene el control de todos y cada uno de ellos que influyen o determinan, la vida de los equipos. Desde su evolución como grupo a equipo, pasando por la toma de decisiones propias y ajenas, terminando por la incidencia que conllevan los resultados, por citar algunos ejemplos representativos. Hay más, muchísimos más.

Creo que todos los entrenadores, cualesquiera que sea la categoría y el nivel en el que entrenan, sienten, se ilusionan, celebran, sufren victorias y derrotas por igual. Detrás hay un trabajo elaborado, programado y evaluado para obtener y sacar el mejor rendimiento al equipo y a cada uno de sus integrantes.

Habrá tantos aciertos como errores, que se retroalimentaran en busca de un éxito que se dilate en el tiempo y una derrota que devuelva a la senda del trabajo y el esfuerzo a sus protagonistas.

Entre medio de este gran bosque de preguntas y respuestas, de acciones y reacciones, de afirmaciones, ratificaciones, dudas e incertidumbre, el entrenador debe tener claros sus objetivos, independientes y separados, de los objetivos colectivos que se establezcan para el equipo durante y, a la finalización de la temporada.

Para mi uno de los grandes objetivos y que debería ser denominador común entre los entrenadores, tiene que ver con uno de los aspectos que citaba la semana pasada, en la entrada “Latidos de un Corazón de Baloncesto” http://wp.me/p2FIzY-2M

Y no es otro que, al  igual que le pedimos al jugador, que entienda el juego, el entrenador debe tener como principal objetivo y FUNDAMENTAL: Entender el juego y saber convivir con él.

Lo primero es importante porque sinó no seremos capaces de formar jugadores con esta premisa básica y de obligado cumplimiento si queremos buscar y estar lo más cerca posible de la belleza del juego.

Lo segundo quizá suene a idea abstracta, pero pretende ser todo lo contrario. Es decir ser consciente en todo momento de lo que sucede, en que punto de su evolución se encuentra el equipo, conocer exactamente cual es ese punto, para, desde allí, crecer física, técnica, táctica y psicológicamente.

Pero no solo eso, saber que el juego, pese a sus normas y pautas no es una ciencia exacta, determinará la capacidad de adaptación a los imprevistos, a todos aquellos aspectos no planificados y que escapan de nuestro control.

  • ¿Cómo seremos capaces de influir y transmitir desde la incertidumbre de lo desconocido?

O por el contrario, nos reafirmará como equipo, descubrirá valores a través del juego y la competición, que influiran positivamente en el estado de ánimo y la autoestima del equipo.

  • ¿Cómo seremos capaces de mantener y potenciar esos valores y perseverar en ellos, hasta convertirlos en seña de identidad del equipo?

En cualquier caso, el trabajo del entrenador no está sujeto a una filosofía predeterminada de juego. Ni tampoco puede descansar en ideas prefijadas antes de empezar el proyecto, porqué las circunstancias son cambiantes y influyen en la vida y evolución del equipo.

¿Qué herramientas tiene el entrenador para transformar a su equipo e influir en él? ¿Cómo va a convencer de cada nuevo (incertidumbre) paso a dar?

Creo que la palabra que responde mejor a las dos preguntas es el Método.

” Donde radicalizas tu trabajo y centras tu rigidez no es tanto en la filosofía sino en el Método que usas para llegar a ello ” (Ricard Casas)

Cuando te decides por un u otro método de trabajo, previamente se ha hecho un análisis completo de la situación de partida. Desde el entorno en el que se encuentra el equipo, los jugadores que lo componen, infraestructura y disponibilidad de recursos, objetivos, expectativas, sistemas de juego, etc.

Sin olvidar que el entrenador debe integrar todos estos elementos a su personalidad, su carácter y su visión del juego. Cada entrenador tendrá su método particular y será diferente al de otro, pese a que los elementos y características que evaluemos, en algunos casos puedan ser muy similares.

Definido el método, éste debe estar sujeto a permanente actualización, debe adaptarse a las situaciones cambiantes que más arriba he mencionado, entender y leer la nueva realidad que se le presenta al equipo y cómo somos capaces de cambiar, cambiando poco.

No se trata de echar a la basura todos los sistemas tácticos que, previamente y después de analizar y ver las características de los jugadores de tu equipo, decidiste que serían los adecuados para competir. Al contrario, en la combinación de estos, su elección en momentos concretos de unos sistemas y no otros, complementados por algunas variantes, veremos el trabajo y la verdadera esencia del entrenador.

Ni tampoco echar las campanas al vuelo si el equipo responde y ejecuta perfectamente éstos, anticipandose a la programación, incluyendo nuevos y más sofisticados sistemas, pensando que el equipo necesita más. En este caso, insisto, la elección de unos, añadir variantes que enriquezcan el juego y por ende complementen al jugador, será síntoma de una buena evolución táctica del equipo.

Esa capacidad global de leer que está pasando alrededor del equipo, como se compite, de que manera podemos cambiar o recuperar un rumbo que parecía perdido, o bien, cómo crecer y evolucionar tácticamente, pensando más en el medio plazo y no quedarse en el momento presente, determinaran unas cualidades muy preciadas en el entrenador.

” El equipo debe estar dispuesto en todo momento a sacrificar lo que es, por lo que puede llegar a ser. El éxito es efímero y el fracaso no es para siempre “

El entrenador debe ser capaz de huir, de los fríos números que marcan los resultados de una competición, la estadística de un partido, las opiniones externas, las nuevas tendencias o modas tácticas, etc.

Tiene que estar en constante evolución, ser un buen observador y hacer análisis lo más objetivos posibles, basandose en los diferentes aspectos en los que él y su equipo de colaboradores y jugadores, puedan incidir y aplicar cierta lógica y sensibilidad a la hora de hacer las cosas.

Entrenador permiteme:

  1. Abre bien los ojos, observa todo a tu alrededor y disfruta de una mentalidad abierta al aprendizaje
  2. Escucha!! a entrenadores y jugadores; escuchate a ti mismo.
  3. Transmite la pasión que sientes por el juego. Te sorprenderás de como tu y tus jugadores fluireis en este viaje.

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