Una oda al baloncesto, Radetzky y el Real Madrid

Me van a perdonar.

Y me van a perdonar porque voy a hablar del Real Madrid de baloncesto. De una Oda al Baloncesto

Que me perdonen los Grobari, la afición de Partizan, el único equipo al que sigo y aplaudo como un fan más. Que me perdonen los lectores, simpatizantes y aficionados de otros equipos; no se trata de colores y banderas.

Vamos a coger los fanatismos, la idiosincracia propia y ajena, las rivalidades, el presupuesto, la prensa, la crítica y los análisis tácticos y los pasaremos por el filtro. Solo cabe como resultado una pureza casi perfecta como perfume que viste el espíritu de este deporte.

En 1848 Johann Strauss padre, compuso una pieza orquestal maravillosa, la Marcha Radetzky, en honor al mariscal de campo austríaco conde Joseph Wenzel Radetzky, que en una serie de victorias, salvó el poderío militar de Austria en el norte de Italia durante la Revolución de 1848-49.

Johann Strauss (padre)

La marcha alcanzó gran popularidad como expresión del nacionalismo austriaco. Pero cuando después de un tiempo Radetzky tomó parte en la represión del movimiento revolucionario en Austria, la marcha llegó a ser considerada como un símbolo reaccionario.

Me han bastado cinco partidos de esta nueva temporada, los dos de Supercopa ACB, los dos de Liga Endesa y el partido en Kaunas correspondiente a la jornada inaugural de la Euroliga, para sentir y disfrutar la alegria en el juego que ofrece y transmite este equipo, comparable a lo que uno puede llegar a vibrar con esa pieza que año tras año cierra el Concierto de Año Nuevo y que, sin darte cuenta sigues tatareando y dándole a las palmas durante ese primer día de enero.

Esa misma sensación me deja el equipo de Pablo Laso al finalizar los partidos, con hambre de más, de pedir una última y enésima pieza a la orquesta, sabiendo que habrá que esperar al siguiente concierto de Año Nuevo. Por suerte la estructura de la competición nacional y europea nos brinda actuación cada tres, a lo mucho cuatro fechas.

Puede que no lo pretendieran en un primer momento, pero van camino de convertirse en una referencia baloncestística, por el juego, por el estilo, por el deseo y porque tienen el atrevimiento de llamar al espíritu originario de este deporte, desafiar los fantasmas y romper los clichés de la última y larga década. Esos clichés que atienden a lo físico, a la defensa, a contener más que a expandir, al estudio, al video, al control, a lo posesivo, a lo obsesivo…

Y esta represión que ha sufrido y sufre el baloncesto en general, en todo el continente, con el estudio permenorizado del rival, de impedir y anticipar todo lo que el ataque va a jugar, la obsesión de un baloncesto más controlado, a gusto y protagonismo del entrenador y unas reglas de juego que se convierten, febrilmente, en armas tácticas de destrucción ofensiva puede que definitivamente haya topado con quien la cuestione, la afronte y la desafie.

Un Real Madrid que se convierte a ojos del aficionado, en ese símbolo reaccionario que necesita el baloncesto, para cambiar lo establecido, que se puede ganar teniendo una mentalidad ofensiva, jugando rápido, corriendo el contraataque, perdiendo balones sin la espada de Damocles esperando en el banquillo, jugar tiros abiertos sin coartar al lanzador. Que predomine la lectura de los espacios y el tiempo de ejecución que pidan las acciones y reacciones de los protagonistas de la cancha y no, la pizarra fría del entrenador y sus opciones establecidas, como quien juega una partida de ajedrez y le da al reloj de doble esfera que contabiliza el tiempo invertido por cada jugador.

Lo mejor de todo, es que la evolución de este equipo, de este proyecto en su tercer año, no viene marcada por los fichajes y los cambios que dan forma y definen la estructura de equipo, que también. Sinó por los valores, o mejor, por las actitudes y comportamienos de cada integrante del equipo. La solidaridad de unos con otros, la confianza que se dan, no la que esperan, que es otra cosa bien distinta. El apoyo de Rudy y Mirotic ante los tiros errados del joven Díez, las asistencias acarameladas de Sergio Rodriguez, el esfuerzo generoso de los jugadores exteriores para atrapar el rebote defensivo. El agradecimiento de los pivots corriendo la cancha como si de los más veloces jugadores se tratara. La comunicación constante entre el equipo técnico de entrenadores, el valor que los jugadores dan a las instrucciones de los ayudantes, respeto, confianza, seguridad.

Cuanto más ataca el equipo, más anota, más posesiones, más balones que llegan a manos distintas, a manos fuertes y seguras, a cabezas que no dudan, que toman acciones y las más de las veces, riesgos. El riesgo se ha convertido en el mejor sexto hombre de este equipo. Ataca con ellos y las mete como ellos. Sus puntos no se contabilizan en la tabla estadística pero si en las cabezas de los jugadores; suma en las del Real Madrid, consigue minar las de los rivales.

Una canasta tiene su valor pero, a veces, en momentos determinados del partido, en la cabeza del jugador tiene otro.

Pablo Laso, el director de esta maravillosa orquesta, capaz de tocar, transmitir y seducir con un estilo propio, alegre, rapido y aglutinador de emociones, ha conseguido que el equipo defienda con una mentalidad ofensiva, atacando al atacante, tomando riesgos, sin normas preestablecidas. Ha dado el mismo espacio ofensivo y defensivo al jugador. Le ha responsabilizado, le ha dado toda la confianza y ha convencido al jugador. El jugador se divierte defendiendo, mérito de grandes proporciones. Porque en todo equipo hay dos o tres especialistas; en este se sienten todos especialistas en todo.

Laso ha conseguido unir tres fases del juego en un Todo. No hay una línea fina y casi imperceptible que delimite cada cual. No la busquen, no la encontraran. No atacan, ni defienden, ni transitan en ofensiva o defensiva. Simplemente JUEGAN, se divierten y se lo pasan bien juntos. En pos de un objetivo claro está: GANAR, porque no olvido que esto es deporte profesional.

Un buen director debe conocer a fondo la obra que se va a interpretar y conseguir que la orquesta haga sonar la música tal como él considera que debe sonar, ocupándose de la multitud de cuestiones que afectan a la interpretación musical: tiempo, intensidad, equilibrio sonoro, fraseo, coordinación de ataques y finales, etc…

Laso conoce el juego, sabe como llevar el juego que ha proyectado para este equipo y conoce a sus jugadores y los aportes de cada uno de ellos, convenciendoles de su momento de participación, de transmitirles confianza para que den un paso más en las cosas que ya saben hacer y enfrenten de nuevas para armonizar con el resto del equipo y sus características. El ejemplo de ello, en mi opinión, reside en la figura del jugador Sergio Rodríguez.

Nadie lo puede garantizar, pero cada vez estan más cerca de conseguir y, como lo quieren conseguir, el objetivo que les daría reconocimiento por parte de todo el Baloncesto: la Euroliga.

Y me atrevería a decir, conocimiento solo al alcance de ese vestuario, que por encima del como, de este juego que consolidan partido a partido y que les ha dado ya una Identidad, más allá, reside un Por Qué. Solo ellos lo saben, pero a todos nosotros nos gustaría tener certeza de saberlo: demostrar que otro baloncesto es posible, simplemente otro, lejos del que tenemos hoy, en términos generales.

¿Qué habría después de la coronación?

Tenemos referencias, de otras disciplinas, de equipos campeones que experimentan procesos de cambio transformadores, de signo multiplicador o de estancamiento según el caso.

Johann Strauss padre nunca le dijo a su hijo “quiero que me superes”, o “espero que llegues más lejos que yo”. No hubo necesidad. De manera natural, el talento del hijo pronto superó al del padre y con ello, se complicarían las relaciones en el seno de la Orquesta Strauss. Al punto de que Johann hijo decidió más tarde formar su propia orquesta, rivalizando con su progenitor en la batalla por ganarse el favor de la audiencia. Al cabo de los años, la fama del hijo eclipsó la del padre de modo manifiesto. Esta realidad fue mezquina con Strauss padre. Si bien fue su hijo el que en su tiempo se ganó en Europa el título de “el rey del vals”, fue Johann Strauss padre el autor de la idea.

¿Saben por donde voy?

Así es.

Puede que el Baloncesto nos brinde una historia similar, con protagonistas distintos y con roles metafóricos, a saber, el papel de progenitor de Pablo Laso y su hijo deportivo, hecho a su imagen y semejanza, Sergio Rodríguez.

¿Se repetirá la historia? ¿ Habrá culminación y reconocimiento del mundo de la canasta? ¿A quién? ¿ Hay un embrión de Ego latente esperando su momento?

El tiempo nos dará respuestas a estas preguntas.

Mientras, disfrutemos del juego de este Real Madrid y tomemos nota para poder contribuir, entre todos, a potenciar este Baloncesto.

3 Respuestas a “Una oda al baloncesto, Radetzky y el Real Madrid

  1. “A dado el mismo espacio ofensivo y defensivo al jugador…” – Me temo qu esa “A” inicial es “Ha”. Por lo demás, me ha encantado el artículo. Enhorabuena

  2. Creo que es exajerado, no, lo siguiente. Que está arrollando de acuerdo, pero tampoco hay para tanto, contra el unico rival fuerte, le fue de un pelo ganar.
    Por no hablar de los supuestos “valores”, la agression de Carrol en la Supercopa, a Rudy lo quieren pegar en media europa, o la actitud de Laso.. Y hablar de Laso como un dios… Pues tampoco, lo unico que a hecho es adaptarse a los jugadores sin mas. Si tienes dos cabras como llull i Rodriguez, pues pa’ lante…

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