Pete Mickeal: El alma del Barça enferma.

Ayer por la tarde un comunicado del F.C.Barcelona heló la sangre de la amplia y extensa familia del baloncesto.

Pete Mickeal sufre, de nuevo, un Tromboembolismo Pulmonar, que le apartará de las canchas lo que resta de temporada.

Mickeal es un jugador respetado en el baloncesto europeo, se lo ha ganado a pulso. Duro, luchador y un ganador nato, ha enamorado al aficionado azulgrana y seducido, cualesquiera que sean las aficiones rivales, con su mirada felina, su garra pura acompañadas de esa extraña pausa y tranquilidad con la que fluye en el parquet.

La mejor definición que he escuchado sobre él, la escribió el periodista Fernando Ruiz (@fernan_ruiz) en su blog y rezaba así:

No hay un apartado numérico que mida la intensidad del alma de Pete.

Pete ya no volverá a competir esta temporada, según el comunicado oficial del F.C.Barcelona; el alma del Barça Regal, el alma de este equipo, ha caído enferma.

En una semana extraña y complicada, para él y su entrenador, Xavi Pascual, enzarzándose en una pelea dialéctica en el último partido disputado en la Euroliga frente al Caja Laboral y que desembocó en rumores y contrarumores, de la posible negativa a jugar por parte del jugador, hasta el castigo por parte del técnico, en el siguiente encuentro de la Liga Endesa en Sevilla frente al Cajasol.

La gripe, la excusa o el castigo hubiesen sido un mal menor a tenor de la grave enfermedad que se le ha diagnosticado en las últimas horas.

Superó esta misma enfermedad una vez y tengo pocas dudas de que en esta ocasión no será diferente. Pete tiene una mentalidad mucho más grande y mucho más fuerte, que su privilegiado físico para jugar al baloncesto. No es extraño.

También él cuenta con una historia triste que acarrea a sus espaldas desde su infancia. No es el primer ni el último deportista que ha tomado esas píldoras de incomprendido infortunio a tan pronta edad.

Ese obstáculo, su antídoto para convertirse en quien se ha convertido.

En cada competición, en cada partido que toma parte, asume la responsabilidad de forma natural, sin esfuerzo alguno. Su talento, su fuerza, su versatilidad lo explican en parte.

Su pasado le arrebató todo el miedo y la angustia que puede sentir un ser humano. La presión en el juego, la presión por ganar un campeonato nunca alcanzará a un Mickeal universal.

¿Quién sustituirá a Pete en el equipo? Nadie.

Pete es insustituible. Por muchos considerado uno de los mejores aleros que juegan en Europa.

Su 1×1 puro, vertical al aro, sin ayuda de bloqueos directos es imparable. La recepción, la pausa que coincide con una finta de tiro, su primer bote seguido de su segundo bote en reverso para superar al defensor y finalizar buscando la batalla del contacto, suspenderse en el aire y lanzar.

Con todos mis respetos, a nadie se lo veremos hacer, con tanta elegancia, eficacia y velocidad.

Puede que sea la hora y la oportunidad del joven Xavi Rabaseda. Los técnicos convendrán que hacer a partir de ahora. Deberán decidir quien asume el rol de alero titular y que opciones añadir, modificar o suprimir en el book táctico del entrenador de Gavà.

¿Qué aporta Mickeal al juego del Barça Regal?

En ataque destacar 3 aspectos:

  1. Su potente 1×1 con balón y de cara al aro.
  2. Su juego cerca y de espaldas a canasta.
  3. Su juego sin balón, sus cortes hacia el aro, desde la parte frontal o por la linia de fondo (su especialidad)

El tiro exterior de 3 puntos no se le da mal, pero necesita tener tomada la posición, recibir el balón con los pies encarados a canasta y cierto espacio para armar el brazo.

También el Barça Regal aprovecha su versatilidad para correr el contraataque, saliendo con bote y llegando a la linia de tres puntos, para decidir con ventaja que acción tomar: tiro, 1×1 o asociarse con el pivot que llega con él.

En defensa consideraría 2 aspectos:

  1. No es un jugador que destaque por su regularidad e intensidad en la defensa del 1×1. Pete dosifica bien los esfuerzos y su capacidad defensiva la reserva para los envites importantes y donde está en juego algo más que la victoria.
  2. En mi opinión es, junto a Rudy Fernandez, uno de los mejores defensores desde el lado contrario al balón. Su buena colocación, su anticipación y su rápida toma de decisión, le permiten hacer siempre buenas segundas ayudas, emparejandose normalmente con un hombre alto, a quien podrá disputarle el rebote defensivo, gracias a su fuerza y capacidad de salto.

Este segundo punto, el Barça Regal lo utiliza para condicionar el ataque rival y obligarle a empezar por el lado contrario donde se encuentra Pete.

El equipo va a echar de menos a Mickeal en este tramo final de temporada, donde estan en juego revalidar el titulo de la Liga Endesa ACB y volver a conquistar el titulo continental de la Euroliga.

Pero  no es razón suficiente para descartar al Barça Regal. Tiene jugadores y muchos recursos para seguir compitiendo al nivel que ha conseguido hacerlo en estos últimos meses. Máximo candidato a conquistar la Euroliga, si pienso que deberá redoblar esfuerzos si quiere desbancar a un Real Madrid, que parece serio, seguro y dispuesto a conquistar el título de la ACB.

Creo que para todos los entrenadores será muy interesante y enriquecedor, observar y estudiar qué cambios se producen en el juego del Barcelona,  para paliar la baja del gran Pete Mickeal.

Pase lo que pase debes prepararte para cada segundo de competición. Cada día debes prepararte como si fuera el último día. Nunca sabes lo que va a pasar. (Pete Mickeal)

Mirada Introspectiva

Este mundo actual en el que nos encontramos, únicamente se concibe desde el otro lado. Física o emocionalmente. Parece ser que hemos creado una pequeña frontera entre, el objeto y/o sujeto de nuestra obra o razón de ser y, nosotros.

La razones pueden ser muchas y muy variadas, las excusas nuestro “leit motiv”. Desde la indiferencia hasta la desazón. Miedo. O el Alter Ego, como barra de medir nuestro compromiso y responsabilidad con nuestro cometido al nacer: Servir.

Nuestra presencia es finita, la cuenta atrás está servida, nuestro tiempo pestañea. A medida que se acerca el final el peso de la cortina, tejida con los años, de actos y servicios, de pensamientos y abandonos, mide la cadencia con la que va a caer el cierre de este infinito ventanal al mundo.

Muchas instantáneas tras él, que habremos contemplado e interpretado. Una mirada, la mayor de las veces inconsciente, a través del objetivo de nuestros sentidos.

Atrás quedaran bellas postales, de maravillosos paisajes, que habremos sabido disfrutar en la medida de nuestra curiosidad. Se amontonaran las experiencias físicas que endurecieron nuestra piel. Se reduciran, al tamaño del objetivo de nuestra lente, las emociones que moldearon nuestro corazón.

Hemos interpretado la vida, la mayor de las suertes, como una oportunidad para hacer el bien; con uno mismo y con los cánones escritos en tablas, que no evolucionaron, a los eternos mandamientos.

Por el contrario, poco hemos vivido y paladeado esta interpretación, que los diferentes actores que han salido a escena, nos han ofrecido en miles de representaciones cotidianas, anticipando y alejandose de un mundo de ficción, para instalarse, a la vez, como mapa, guía y luz de nuestro siguiente maltrecho paso.

Alimentamos a nuestro querido y más que amado Yo interno, nos sentamos a ver que pasa, mientras pensamos que nuestra presencia da valor y magnifica la obra que tenemos delante.

Cada acto consciente de este tipo, bloquea el mecanismo para subir y bajar el telon.

Sin entreactos la vida se marchita. Necesitamos rejuvenecer el aire que necesitan, cada vez más, nuestras almas endurecidas.

Un deseo:

Sumergirme en la majestuosa profundidad que nos ofrece el mar, para seguir la ola que nace a ojos de un ser que trasciende al Hombre y ver como se alimenta, crece y se relaciona a su paso por bonitas alfombras de coral cristalino y endiabladas corrientes de aire guiando su destino, antes de ver cómo, sola, rompe y pone punto y final a un largo viaje.

En tan clara profundidad, destila infinita vida y sentidos. En la superficie rompe, en aras a los límites de la razón.

Otoño: La Caída del Entrenador

Otoño es una de las cuatro estaciones del año. Las hojas de los árboles empiezan a cambiar de color, cogen un tono amarillo y marrón, hasta que se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza.

Es una época del año aciaga para los deportes de equipo. Muchos entrenadores son cesados o se ven con la obligación de presentar la dimisión, ante los malos resultados cosechados hasta ese momento, por sus respectivos equipos y la ola de críticas generadas por el entorno más cercano e influyente.

Me cuesta escribir sobre este tema. Me noto cercano a todos ellos. El trabajo diario al frente de un equipo es maravilloso, pero también está lleno de ratos amargos y desagradables.

Momentáneamente quizás, pero son privados de realizar lo que más les gusta, de llevar a cabo su profesión, de enseñar, disfrutar y compartir a la vez, la pasión por su deporte. Algunos se quedan en ese tierra movediza, inestable y peligrosa, encharcada y cubierta de barro por la lluvia otoñal.

La caída de las hojas en otoño es el símbolo de renovación de los árboles, pierden sus hojas con el sano objetivo de comenzar a generar nueva fronda. Es el resultado de una sabia estrategia por parte de la madre Naturaleza.

También forma parte de una nueva estrategia de cambio, regeneración o relanzamiento del equipo, cuando las Directivas de los clubs, toman la decisión de prescindir del entrenador, no me cabe la menor duda.

Ahora bien, guárdame de pensar que es la más sabia de las decisiones. Únicamente lo pongo en duda; quien sabe qué es bueno y qué es malo.

Si tuviesemos en cuenta las enseñanzas de la madre Naturaleza, nos fijariamos en un detalle importante y que diferencia claramente las dos estrategias.

Mientras que ella renueva el árbol, desechando sus hojas pálidas y sus frutos viejos, cualquier Directiva al uso, va un paso más allá, se carga el entrenador (árbol) y por ende su método, táctica, ejercicios (hojas) a la espera de que algunos de los jugadores afines al entrenador desaparezcan de escena con la llegada del nuevo substituto (frutos que mueren).

Son varias las partes que entran en juego e influyen sobre la conveniencia o no de cesar a un entrenador por los malos resultados y también lo son, los distintos y novedosos canales de comunicación que van apareciendo a medida que avanza el tiempo.

Encontramos a los miembros que forman parte de la Junta Directiva, los jugadores que integran el equipo, la opinión de los medios de comunicación, la respuesta soberana del público, aficionado y socio del club.

Y esto atañe a cualquier entrenador de la zona geográfica que sea, del nivel que sea, independientemente del poder económico que tenga el club o juegue en la mejor liga del mundo, en la liga nacional del país o en una división autonómica cualquiera.

Estas últimas semanas han sido un goteo continuo de entrenadores del mundo de la canasta que han perdido su cargo, se llamen Mike, Porfirio, Rafa, Raul o Juan.

Cambiar el entrenador no es garantía de nada, por lo general, no tiene ningún impacto, más allá del corto plazo, produciendo el estímulo necesario para romper la secuencia negativa de resultados y tener un efecto psicológico y motivacional sobre los jugadores. Por bien que acalla las críticas, las voces son menos ruidosas y apaciguan el exaltado ánimo del aficionado.

Antes de llegar a este punto de no retorno, el cese o la dimisión por la presión a la que se ve sometida, ¿quien es el entrenador?

Es alguien brillante, lleno de ilusión, con hambre de retos y objetivos colectivos y superación personal. Es metódico, previsor, evaluador, equilibrista de seres, tiempos, espacios; es vivo, intuitivo, estratega.

Es emocion. Vive con pasión el momento, lo qué hace y sus relaciones, con su equipo de trabajo, responsables técnicos, ayudantes, jugadores, miembros de la directiva y también medios de comunicación, locales o generales. El dinero no enmascara este tipo de problemática, la amplifica o la minimiza, pero no es capaz de detenrla ni mucho menos de eliminarla.

Uno aprende con el tiempo y las experiencias, que hay alguna cosa más en el deporte que escapa de la cancha, el estadio, el vestuario, los despachos, etc.

Las relaciones de poder e inteligencia

¿Quien tiene el poder? ¿Quien tiene la inteligencia? A veces puede recaer en una sola persona, de dentro del club, otras puede estar representado por un conjunto reducido de gente, incluso puede que no pertenezcan a la propia estructura interna del club y el equipo.

Con el poder, con la inteligencia hay que pactar. Entenderla en si, de manera general, pero tambien conocer las particularidades del que la posee. Y aprender de ella.

Pero nunca debemos querer superarla, pasar por encima de ella, pese a que nos veamos con capacidad para hacerlo, aunque sea un hecho real y manifiesto.

Hay situaciones y entrenadores, que dan idea y ejemplerizan, la existencia de este tipo de poder o inteligencia y que un entrenador debe detectar y saber relacionarse. A modo de ejemplo, Ettore Messina y Aito Garcia Reneses, dos de los mejores entrenadores del baloncesto que hoy siguen en activo:

“El Madrid no tiene una estructura que proteja al entrenador. Debe tener a alguien que haga de instructor, psicólogo y conciliador. Esa figura existe en todos los grandes clubes de Europa como Minucci en Siena, Kuschenko en Moscú o Querejeta en Vitoria. Si no, te vuelves loco” (Messina dias después de presentar la dimisión como entrenador del Real Madrid)

“El fracaso es no haber conseguido ninguna compenetración con quienes gobiernan el club. Puedo ponerme todas las excusas que quiera como, por ejemplo, que me ficho un directivo, junto con el director general y el director deportivo, con los que mantuve una buena comunicación pero por lo visto no tenían fuerza en el club” (Aito tras su cese en Unicaja Malaga)

Interesante artículo de Aito en su página web. Aquí lo puedes leer completo: Mi fracaso en el Unicaja http://www.mipaginapersonal.movistar.es/web3/aitogarcia/lapag2011.htm

Con tus superiores es importantísimo un buen entendimiento que favorezca a un buen clima de bienestar y trabajo, porque de esta manera tienes menos cosas de las que preocuparte y tu punto de mira está enfocado en lo más esencial.

Cuando las cosas que pasan a tu alrededor influyen y te generan malestar y angustia, tu confianza como entrenador disminuye, no transmites ni comunicas igual y dejas de hacer tu trabajo con la ilusión, la emoción y pasión con la que empezaste en verano.

Esto, en definitiva, también es ser Entrenador.

Pero como entrenadores, debemos prepararnos, para cuando los resultados empiecen a ser desfavorables o incluso, cuando el juego y las expectativas de proceso y crecimiento no se cumplen.

Debemos estar atentos a las señales, que nos llegan, a través de los jugadores, en los entrenamientos y en la competición y tomar cartas en el asunto. Es bueno revisar todo el trabajo planificado y estructurado hasta el momento, para observar e incidir en los cambios que precisa el equipo, en cuanto a aspectos técnico-tácticos, romper rutinas o crear nuevos hábitos y pautas de trabajo.

Este aspecto es esencial para el entrenador, debe mostrar una actitud de proactividad y no esperar a que los acontecimientos, en forma de resultados, lesiones o críticas, le tambaleen y le hagan perder el rumbo.

La madre Naturaleza no tumba a los árboles, son fuertes, resistentes, permanecen, pero si precisa de renovar sus hojas y sus frutos.

Y eso es precisamente lo que debe hacer un entrenador. Debe tomar conciencia que es de obligado cumplimiento, renovar, cambiar, los recursos que un día son buenos pero que perecen en el tiempo.

Como diria Marti i Pol en uno de sus poemas, en referencia al otoño,

“… la mano se vuelve exigente y el ojo tenaz. Es tiempo de crecimiento “

Es época de apretar el puño, ser valiente, tener el coraje de aceptar y afrontar los cambios que sean necesarios, ser perspicaz ante las necesidades que tus jugadores demandan y no perder de vista y estar enfocado en tus objetivos.

Esta actitud, como Entrenador te permitirá anticipar y dar respuestas antes que la sombra de la crítica y el cese planee por encima de tu cabeza.

Os dejo con Guns N’ Roses y su November Rain

” Nada dura para siempre, ni tan solo la fría lluvia de Noviembre “

Xavi Pascual y el Barça Regal

¿Quién me pide a mi escribir sobre el Barça Regal el día que le gana de 21 puntos al poderoso CSKA y en Moscú?

Tiene nombre y apellidos, Jose Manuel Puertas (síguelo en Twitter @josempuertas), periodista en esRadio y al cargo del programa Tirando a Fallar, quien en la media parte del partido, me ha instado a leer un artículo que publicó sobre el Barça Regal en relación a su inicio de temporada. Puedes leerlo en el siguiente enlace:

http://www.tirandoafallar.com/2012/10/cuando-el-barca-es-un-problema/

Voy a opinar desde un punto de vista totalmente neutro, aficionado al baloncesto, con cierto peso a través de mi vocación de entrenador y lejos de guardar mayor o menor simpatía al club azulgrana.

Y en la medida de lo posible ir ofreciendo respuesta paralela a la opinión de Jose Manuel en su artículo.

No veo, ni concibo al Barça Regal un problema, ni para la ACB ni para el mismo, como equipo.

Si algo aprendí en el último curso de Coaching y Baloncesto “Esencia del Entrenador” impartido por una gran pareja, que formaron equipo técnico en Manresa, Ricard Casas y Xavi Garcia (@xgpcoach), es que los problemas hay que traducirlos a Normalidades.

Sin querer extenderme, el objetivo es traducir esta situación que ahora mismo atraviesa este equipo como una oportunidad para buscar nuevas soluciones y enfoques, hacer valoración de lo que se tiene y encontrar, si cabe, una nueva identificación, con el estilo de juego por ejemplo y que a través de él se vuelva a conectar con el público, gran preocupación entre los aficionados al baloncesto, que vemos un Palau vacio, semana si, semana también.

Por el otro lado, el del resto de clubs y aficionados, me parecería hipócrita, coger al Barça Regal como un problema para el baloncesto español. Un servidor no traga con este tipo de pretextos, cuando sería el momento perfecto para poner toda la carne en el asador y recortar distancias con respecto a él. Aparte de la emoción y la expectativa que siempre genera, ver que un equipo potente y candidato a ganarlo todo, se acerca a lo terrenal y es perfectamente batible por cualquier rival de la competición. Me parece que miente el que no reconozca esta afirmación.

¿Maestro, podría definirme el odio?

-El odio no existe: por eso no puedo definirlo como “esencia” sino como “ausencia”. El odio es la ausencia del amor.

Sin embargo el amor no puede estar ausente porque forma parte del universo, es su esencia. En lugar de “ausencia” tengo que hablar de “olvido”.

Fábula pánica de Alejandro Jodorowsky

¿Cabe la posibilidad que a Xavi Pascual se le haya olvidado algo? ¿Y a los aficionados? Es más que probable.

Recuerdo perfectamente el inicio de su primera temporada completa, la 2008-09, en que sus declaraciones llevaban un guiño implícito hacia la afición, incluso uno de sus objetivos, muchas veces repetido, era volver a llenar el Palau.

Explicó como quería conseguirlo, a través del juego, con que estilo lo harían; dicho y hecho. La temporada se saldó con su primer título Acb. Y a la siguiente llegaría la Euroliga.

Quería un equipo que corriese el contraataque, que jugara muchos tiros abiertos, versatil y comprometido con unas normas defensivas que causaban furor en todo el continente. Asi lo consiguió. Así lleno el Palau.

Sinceramente ahora ya no recuerdo, que este objetivo siga vigente, o almenos, presente en la cabeza del entrenador. Al contrario, las tornas han cambiado y solo le recuerdo, llamamientos a la afición para que acuda a las grandes citas. Lógico, comprensible, lícito. Pero no me negaran que estamos ante un cambio de escenario.

¿Y que tiene esto que ver, con la táctica, el ritmo de juego, la defensa,etc, etc? Pues para alguien que todo este tipo de detalles, cabe tenerlos en cuenta a la hora de planificar una temporada, mucho. Y también para Xavi, porqué lo tuvo en cuenta en su primera temporada entera al frente del equipo.

El articulo de Jose Manuel no hace más que confirmarlo: ya no habla del público del Palau; habla de recuperar la audiencia. Me perdonaran, pero no es lo mismo.

Un olvido.Un olvido importante: el de tu gente. Para la que juegas y a la que representas.

¿Y su tono,cómo es su comunicación, verbal y no verbal? ¿En partidos y ruedas de prensa es la misma? que es a lo que tenemos más fácil acceso la mayoria de aficionados. ¿No creen que puede influir en la identificación, en enganchar y seducir a tu público? Dos ejemplos:

Y comparen con su colega, entrenador y amigo Sito Alonso:

Basta con 1-2 minutos para apreciar las diferencias no? Y esto creo que es independiente del equipo que lleves, pero tu forma de comunicar y expresarte va a condicionar tu actividad y tu entorno más cercano.

Soy de la opinión que este tipo de detalles influyen, y mucho, en un equipo. Quizá expliquen, más allá de la técnica y la táctica y de tener a los mejores jugadores de Europa, el porqué tantas diferencias en lo que un día fue y ahora es.

¿Y el balón? ¿El juego, el estilo? ¿Es lo más importante? Para mi todo es muy importante, es por eso que no he hablado de lo que me parece el aspecto táctico todavía. Tampoco quiero darle excesiva importancia en este espacio.

No me atrevo a cuestionar el baloncesto que conoce y sabe el Sr Pascual, campeón de todo y con uno de los mejores equipos de Europa. Pero daré mi punto de vista, desde lo que veo, como espectador y también las sensaciones que me ha transmitido Pascual, en alguna de sus charlas técnicas para la Asociación de Entrenadores.

Veo a un entrenador que su juego parte de la defensa. Desde el primer día que coge las riendas del equipo hasta hoy. ¿Qué ha cambiado en el aspecto ofensivo? ¿Porqué el equipo no mete tantos puntos? Voy a destacar 3 aspectos, que para mi son relevantes:

  1. Transición Ofensiva excesivamente fragmentada y condicionada a demasiados elementos del juego: jugadores, espacios, tiempo, nº de rivales,etc. Esto resta fluidez y respuestas rápidas de los jugadores.
  2. Control por parte del entrenador, para mayor seguridad, más autoconfianza, a través de numerosos sistemas de juego y sus variantes. El jugador pierde espontaniedad y su talento natural queda en segundo plano.
  3. Distintos tipos de jugadores, año a año hay cambios que condicionan.Existen liderazgos crecientes en jugadores de importancia, por su nivel, capacidad de aportación y peso en el equipo.

Este último punto para mi es importante. No estoy tan de acuerdo en que Xavi Pascual, se ha cargado a cierto tipo de jugadores o les ha cambiado el juego, almenos de manera consciente, si a través, quizás, de la táctica y el control que desea tener o asegurarse.

Creo que los jugadores, en este aspecto pueden tener un papel más relevante, en incidir en el juego particular de un jugador. En un equipo hay grupos establecidos, unos roles asignados, un tipo de liderazgo efectivo para ese equipo particular y la entrada de un nuevo jugador, a veces, debe someterse a un “peaje”. Y muchas veces ese peaje viene impuesto por el propio equipo.

Hay unas reglas no escritas, unos tiempos que deben respetarse y cumplirse, unos derechos y obligaciones iniciales concretos y un “grado” dentro del equipo a respetar.

Y esos detalles pueden incidir en el rendimiento de un jugador o su evolución en el tiempo o su no adaptación a ese grupo. Me vienen a la cabeza varios nombres y no muy lejanos en el tiempo.

Esto pasa en el Barça y en todos los equipos del mundo. Pero no lo olvidemos, cuando estemos debatiendo y cuestionando el juego actual del equipo.

Por último, tengo la sensación que aparte de estos condicionantes en ataque, en defensa también se ha dado un paso más. Un paso hacia la automatización, a la rígidez de la norma. El trabajo defensivo sobre Scouting del rival, creo que es muy elevado hoy en día y más en equipos de alta competición y aspirantes a conseguir todos los títulos.

Trabajar en base al Scouting, fija tiempos y espacios a los jugadores, porque tienen su momento de intervención y deben estar preparados para ello. Desde estos parámetros tambien se está limitando la acción espontanea del jugador y condiciona la segunda acción, que quizá antes dependía más del jugador, él escogía o tomaba la decisión en el tiempo, y ahora es al revés. El tiempo marca su segunda acción y limita su capacidad de elección y decisión.

Y el Barça Regal me parece su más fiel exponente.

Esta es mi particular visión del momento en que se encuentra el Barça Regal.

¿Alguien duda que Pascual y sus jugadores no quieren meter 100 puntos en cada partido?

Yo no lo dudo, pero si creo, que como seres humanos, estamos aprendiendo cada día, la necesidad de reinventarse es permanente, porque si no lo haces tu, el que está a tu lado si lo hará, las diferencias se reducen entre uno y otro y complica la empresa de mantenerse arriba y cerca de la excelencia máxima.

El factor humano y emocional de todos los actores que intervienen en este juego, que hoy estamos cuestionando, me parece sumamente más importante que el factor técnico y táctico que, cada uno de ellos poseen y requiere este nivel de competición.

“Una persona no puede perder nunca de vista sus orígenes, el lugar de donde procede, porque éstos son los cimientos que la hacen tal y como es”

Del libro Pensar en el Equipo, escrito por Xavi Pascual.

Entrenador y Método

Las semanas de un entrenador son especialmente largas; su familia y amigos bien lo saben. Vive las 24 horas del día con el equipo, el método y la táctica revoloteando por su cabeza.

Visualiza y siente de manera inconexa, momentos pasados, partidos, estados de ánimo, con futuros hechos venideros los cuales, en un estado plenipotenciario del juego, cree que influirá de manera significativa.

Pese a que es responsable de muchos aspectos del juego y también sobre la dinámica interna y de evolución del equipo, ni mucho menos tiene el control de todos y cada uno de ellos que influyen o determinan, la vida de los equipos. Desde su evolución como grupo a equipo, pasando por la toma de decisiones propias y ajenas, terminando por la incidencia que conllevan los resultados, por citar algunos ejemplos representativos. Hay más, muchísimos más.

Creo que todos los entrenadores, cualesquiera que sea la categoría y el nivel en el que entrenan, sienten, se ilusionan, celebran, sufren victorias y derrotas por igual. Detrás hay un trabajo elaborado, programado y evaluado para obtener y sacar el mejor rendimiento al equipo y a cada uno de sus integrantes.

Habrá tantos aciertos como errores, que se retroalimentaran en busca de un éxito que se dilate en el tiempo y una derrota que devuelva a la senda del trabajo y el esfuerzo a sus protagonistas.

Entre medio de este gran bosque de preguntas y respuestas, de acciones y reacciones, de afirmaciones, ratificaciones, dudas e incertidumbre, el entrenador debe tener claros sus objetivos, independientes y separados, de los objetivos colectivos que se establezcan para el equipo durante y, a la finalización de la temporada.

Para mi uno de los grandes objetivos y que debería ser denominador común entre los entrenadores, tiene que ver con uno de los aspectos que citaba la semana pasada, en la entrada “Latidos de un Corazón de Baloncesto” http://wp.me/p2FIzY-2M

Y no es otro que, al  igual que le pedimos al jugador, que entienda el juego, el entrenador debe tener como principal objetivo y FUNDAMENTAL: Entender el juego y saber convivir con él.

Lo primero es importante porque sinó no seremos capaces de formar jugadores con esta premisa básica y de obligado cumplimiento si queremos buscar y estar lo más cerca posible de la belleza del juego.

Lo segundo quizá suene a idea abstracta, pero pretende ser todo lo contrario. Es decir ser consciente en todo momento de lo que sucede, en que punto de su evolución se encuentra el equipo, conocer exactamente cual es ese punto, para, desde allí, crecer física, técnica, táctica y psicológicamente.

Pero no solo eso, saber que el juego, pese a sus normas y pautas no es una ciencia exacta, determinará la capacidad de adaptación a los imprevistos, a todos aquellos aspectos no planificados y que escapan de nuestro control.

  • ¿Cómo seremos capaces de influir y transmitir desde la incertidumbre de lo desconocido?

O por el contrario, nos reafirmará como equipo, descubrirá valores a través del juego y la competición, que influiran positivamente en el estado de ánimo y la autoestima del equipo.

  • ¿Cómo seremos capaces de mantener y potenciar esos valores y perseverar en ellos, hasta convertirlos en seña de identidad del equipo?

En cualquier caso, el trabajo del entrenador no está sujeto a una filosofía predeterminada de juego. Ni tampoco puede descansar en ideas prefijadas antes de empezar el proyecto, porqué las circunstancias son cambiantes y influyen en la vida y evolución del equipo.

¿Qué herramientas tiene el entrenador para transformar a su equipo e influir en él? ¿Cómo va a convencer de cada nuevo (incertidumbre) paso a dar?

Creo que la palabra que responde mejor a las dos preguntas es el Método.

” Donde radicalizas tu trabajo y centras tu rigidez no es tanto en la filosofía sino en el Método que usas para llegar a ello ” (Ricard Casas)

Cuando te decides por un u otro método de trabajo, previamente se ha hecho un análisis completo de la situación de partida. Desde el entorno en el que se encuentra el equipo, los jugadores que lo componen, infraestructura y disponibilidad de recursos, objetivos, expectativas, sistemas de juego, etc.

Sin olvidar que el entrenador debe integrar todos estos elementos a su personalidad, su carácter y su visión del juego. Cada entrenador tendrá su método particular y será diferente al de otro, pese a que los elementos y características que evaluemos, en algunos casos puedan ser muy similares.

Definido el método, éste debe estar sujeto a permanente actualización, debe adaptarse a las situaciones cambiantes que más arriba he mencionado, entender y leer la nueva realidad que se le presenta al equipo y cómo somos capaces de cambiar, cambiando poco.

No se trata de echar a la basura todos los sistemas tácticos que, previamente y después de analizar y ver las características de los jugadores de tu equipo, decidiste que serían los adecuados para competir. Al contrario, en la combinación de estos, su elección en momentos concretos de unos sistemas y no otros, complementados por algunas variantes, veremos el trabajo y la verdadera esencia del entrenador.

Ni tampoco echar las campanas al vuelo si el equipo responde y ejecuta perfectamente éstos, anticipandose a la programación, incluyendo nuevos y más sofisticados sistemas, pensando que el equipo necesita más. En este caso, insisto, la elección de unos, añadir variantes que enriquezcan el juego y por ende complementen al jugador, será síntoma de una buena evolución táctica del equipo.

Esa capacidad global de leer que está pasando alrededor del equipo, como se compite, de que manera podemos cambiar o recuperar un rumbo que parecía perdido, o bien, cómo crecer y evolucionar tácticamente, pensando más en el medio plazo y no quedarse en el momento presente, determinaran unas cualidades muy preciadas en el entrenador.

” El equipo debe estar dispuesto en todo momento a sacrificar lo que es, por lo que puede llegar a ser. El éxito es efímero y el fracaso no es para siempre “

El entrenador debe ser capaz de huir, de los fríos números que marcan los resultados de una competición, la estadística de un partido, las opiniones externas, las nuevas tendencias o modas tácticas, etc.

Tiene que estar en constante evolución, ser un buen observador y hacer análisis lo más objetivos posibles, basandose en los diferentes aspectos en los que él y su equipo de colaboradores y jugadores, puedan incidir y aplicar cierta lógica y sensibilidad a la hora de hacer las cosas.

Entrenador permiteme:

  1. Abre bien los ojos, observa todo a tu alrededor y disfruta de una mentalidad abierta al aprendizaje
  2. Escucha!! a entrenadores y jugadores; escuchate a ti mismo.
  3. Transmite la pasión que sientes por el juego. Te sorprenderás de como tu y tus jugadores fluireis en este viaje.

Cancha de sueños y recuerdos.

Son muchos los recuerdos y alguna que otra historia, de mi paso por Belgrado, la capital de Serbia. Un año después, aproximadamente, también son muchas las rutinas que allí llevaba a cabo y que hoy, aquí, de nuevo en mi ciudad natal, echo de menos.

Un domingo de octubre, como hoy, frio, con baloncesto como principal ocupación es uno de los días que recuerdo con más cariño.

Sonó el despertador muy pronto, poco antes de las 07:00h. Una ducha de agua caliente, para superar el frío de primera hora de la mañana, era uno de los primeros placeres que me regalaba y que a la vez, era capaz de sentir y disfrutar más que nunca y que en ningún otro sitio.

Preparaba el desayuno con suma sutileza. Mientras lo hacía iba poniendo orden al día que tenía por delante. Situaba a cada uno de los jugadores y equipos con los que estaríamos trabajando durante el día.

Una música tranquila, concretamente los podcasts de Delicatessen de Icat Fm, acompañaba todas las mañanas, un suculento desayuno que me diera la energía suficiente para estar al cien por cien, el resto de la mañana, física y mentalmente.

Aquel domingo no era diferente a los demás. Entrenamiento de tecnificación con un grupo de jugadores, de edades diferentes, pero con el mismo objetivo de trabajo, que se cernía sobre uno o dos fundamentos concretos. Finalizado el entrenamiento, teníamos partido con el primer equipo, jugábamos fuera, con una hora de coche por delante. Estaba lejos, así lo sentían jugadores y entrenadores, por ser un domingo por la mañana.

A diferencia de otros días, aquel domingo, librabamos todos hasta  bien entrada la tarde, con entrenamiento del segundo equipo, que jugó el sabado. El desplazamiento condicionaba el plan de trabajo y aconsejaba un poco de descanso, después de comer. Esto era una excepción a lo dispuesto todas las semanas; allí no descansábamos ni un solo dia, de lunes a domingo y los fines de semana, se encabían entrenamientos a los partidos que hubiera asignados.

Con esa perspectiva, tenía claro que aquella tarde me la pasaría leyendo, quería romper por unas horas con el baloncesto, es más, me apetecía hacerlo. Sólo de pensarlo, el entrenamiento de la tarde, ya tenía otro sabor, tenía otra imagen en mi cabeza.

Llegaba a casa, era tarde, pasaban las 15h. Me puse cómodo, esperaba una larga tarde que había que aprovechar. El calor del piso contrastaba con el frío de todas mis extremidades, era una sensación cambiante, un pequeño dolor vestido de placer, un leve sufrimiento más que bienvenido.

Me disponía a preparar la comida cuando… el bote del balón se hacía sentir en mi cabeza, de nuevo.

Todo estaba tranquilo, no empezaba a hervir el agua, el ordenador seguía apagado, en la calle no se oía ningún coche, todo el mundo debía estar en sus casas resguardandose del frío y compartiendo la sobremesa, con cuatro, cinco, quien sabe si más miembros de la familia. Allí el nucleo familiar es muy importante y las reuniones entorno a una mesa, no se hacen de esperar en fin de semana.

Me permití el lujo de sobrevivir sin Tv todo este tiempo en mi piso de Belgrado. Entonces? De donde procedía ese bote del balón?

No era mi cabeza, ni una obsesión, no era el contraste térmico que había afectado mis sentidos.

Pronto me ubiqué, recordé que estaba en una ciudad, un país, que el baloncesto, roza la categoría de religión, sus adeptos son muchos y la pasión por el deporte de la canasta, desbordada en cada rincón.

Entre bloque y bloque, de viviendas que tocaban el cielo, una cancha de baloncesto, ocupaba su espacio, para unir un grupo de niños, de cada uno de los bloques, de institutos diferentes, que rivalizaban en su otra liga. Esa que se juega sin un árbitro de por medio, esa en la que las consignas tácticas del entrenador, brillan por su ausencia, junto a él.

En esa liga solo se destila esencia, raza… Fundamentos.

No era una excepción. En el bloque de pisos en el que estaba, detrás contaba con una cancha de baloncesto. Ese bote venía de allí.

Seguí con lo mío, avanzaba en la preparación de la comida, cuando de repente me extrañé. Solo oía ese bote del balón. No había apenas pausas, mantenía una cadencia constante, era un bote duro y seguro; ahí detrás no se estaba jugando un partido. En esa cancha no había partido de la “otra” liga.

Mi curiosidad iba en aumento y mi extrañeza la superaba. Solo se oía el bote del balón. Echaba de menos el metálico y pesado estruendo del aro y el tablero ante el lanzamiento a canasta; más cuando se trataba de una canasta de la calle.

Como era posible? Ese chico no lanza a canasta?

Bajé el fuego, dejé la comida a un lado, no podía resistir más, la curiosidad me vencía. Me acerqué a la ventana, allí estaba el niño, con su balón. Nadie más le acompañaba, ni amigos alrededor o simplemente niños paseando por los aledaños de esa cancha.

Mayúscula fue mi sorpresa, cuando vi que era un niño de nuestro club. Tenía 12 años, recien cumplidos. Me pregunté si viviría por allí. Me pregunté porqué estaba solo. Como era posible que ese niño siguiera con un balón en las manos, cuando de lunes a domingo no descansa, siempre tiene una sesión de entrenamiento mínimo, cual día dos.

“El sabado entrenó por la mañana, jugó su partido por la tarde. Esta mañana ha entrenado a primera hora!!” – me dije.

Estuve observandole hipnotizado, largo tiempo, el suficiente para olvidarme de todo, del fuego y la comida también.

Dušan seguía botando el balón y bajo ningún concepto lanzaba a canasta. Me parecía más que sorprendente. Porque era un niño, porque le gustaba tirar a canasta, porque lo hacía muy bien, tenía un talento fuera de lo común, para su edad. Porqué llevaría casi una hora haciendolo, sin parar.

No pude evitar la tentación. Después de observarle un buen rato y extrañado por su obsesión con el bote, bajé con él. Tenía que preguntarle porqué estaba haciendo lo que estaba haciendo.

Tuvo una gran alegría al verme. Era un niño muy cariñoso, tenía una mirada brillante, que te penetraba. Esa mirada la he visto pocas veces a nadie, ni a los niños de su edad. Esa mirada describe muchas cosas y habla por él; incluso me atrevo a decir, que va muy por delante y detalla con exactitud los acontecimientos que le estan por venir y las experiencias que le tocaran vivir.

Al preguntarle porque solo botaba el balón y no lanzaba a canasta:

“Tengo que mejorar mi bote” – me contesto Dušan.

Le pregunté porqué en ese momento, era pronto, no eran ni las 17h de la tarde, porqué estaba solo.

Solo tenía una contestación:

“Tengo que mejorar mi bote” – repetía. Me ayudas? – siguió.

En ese mismo instante comprendí que ese niño se estaba entrenando duro y que sobraban las preguntas. Estaba haciendo lo que más le gusta en este mundo, no hacía falta hablar, ni era momento de respuestas banales.

Esa tarde entrenamos juntos, estuve con el casi un par de horas más. Hicimos diferentes ejercicios, tampoco hacían falta demasiados. Tienen grabado a fuego que hay que repetir las cosas miles de veces para adquirirlas y automatizarlas. Y eso hizimos.

Aquella tarde de descanso se difuminó entre el frio, las hojas secas de los árboles, cierta neblina y humedad y ese bote de balón.

Era hora de volver a la práctica de equipo.

Cuando supo haber terminado su entrenamiento, antes de despedirse se dirigió a mi y me dijo:

“Todos me dicen que soy muy bueno, que tiro muy bien a canasta, que puedo jugar con mayores de mi edad pero yo no lo creo asi”.

“Pero en cada partido me presionan y siempre pierdo algunos balones cuando quiero irme en bote”

“Tengo que trabajar mi dribling, sinó solo sere un buen tirador serbio y jugaré en mi país, pero yo quiero ser el mejor jugador que pueda llegar a ser, viajar y jugar en la mejor liga del mundo. Para ello debo saber usar bien mi dribling”.

Dušan solo tiene doce años. Y aunque parezca lo contrario, es el niño más humilde que he conocido nunca. Y un jugador generoso y preocupado por sus compañeros de equipo.

Cuando me dirigía al entrenamiento de equipo, en mi cabeza sólo un sonido, el bote del balón. Sólo una imagen, la mirada de un futuro campeón.

Hoy, un frío domingo de octubre, el recuerdo persiste y sigue muy vivo:

El corazón de Dušan y su gran pasión: el Baloncesto.

Latidos de un Corazón de Baloncesto

A medida que transcurren los años, afrontas nuevos retos y decides ponerte al frente de un equipo, de baloncesto en mi caso y, encarar una nueva temporada, la conclusión y denominador común, en cada inicio, después de unos cuantos entrenamientos, es que los jugadores no entienden el juego, en su mayoria, ni tampoco se preparan para poder entenderlo.

Con eso no quiero decir que no sepan jugar ni competir, no es incompatible. Simplemente quiero constatar que la mayoria de ellos, juegan por automatismos, con conceptos de valor absoluto, que cada entrenador con su estilo de enseñanza, método y personalidad ha ido transmitiendo al jugador a lo largo de su trayectoria.

Muchos de nosotros habremos pronunciado y/o escuchado que “estos jugadores parecen robots”, este o aquel equipo “solo puede jugar con sistemas cerrados” o a tal jugador “no le pidas más de… o no lo saques de esa posición”.

No comparto estas expresiones, me rebelo ante el estaticismo que rebelan y generan en el juego estas mentalidades y muestro mi inconformismo ante la actitud del jugador que llega anestesiado y con la percepción, ¿ su percepción?,  muy clara de cuales son sus límites en la participación de este juego.

Muchos son los aspectos a tener en cuenta, empezando por el proceso de formación del jugador, su desarrollo físico, cognitivo, psicológico, técnico y táctico, su entorno afectivo, sus motivaciones, etc…y así ver año a año el crecimiento de cada jugador. Pero no quiero centrarme, ni en las etapas formativas, ni en las edades y objetivos acorde a ellas, ni hablar de tipología de clubes ni lógicamente hacerlo de jugadores.

Quiero explicar a qué me refiero por Entender el Juego y un aspecto global, pero también específico de cada deporte, que es el de Crear Hábitos en el jugador.

Antes de dar mi punto de vista sobre estos dos aspectos, me gustaria señalar algunas frases que el entrenador serbio Svetislav Pesic (ex entrenador de Barcelona, Girona, Valencia en ACB, seleccionador de Serbia y Alemania entre otros) compartió en una entrevista realizada por la revista Gigantes el 11/01/2011.

  • Los entrenadores debemos ayudar a los jugadores y enseñarles cómo han de hacer las cosas esenciales.
  • La mayoria de jugadores jóvenes actuales, debe aprender que el baloncesto no sólo es saber jugar bien, sinó tambien saber entrenar.
  • Hay demasiada preocupación por ganar y ya no se experimenta tanto tácticamente.

¿ Qué entiendo por las “cosas esenciales” ?

Sin caer en el agotamiento del lector y teniendo en cuenta los buenos entrenadores, jóvenes y expertos, que leeran estas líneas, para mi es fundamental para jugar bien a este juego, la capacidad de pasar bien el balón, en su técnica, tensión y dirección y en el aspecto táctico, intencionalidad y tiempo de ejecución.

El uso racional del bote, su ejecución técnica y los espacios que queremos conquistar y gobernar para encontrar o generar ventajas.

Enseñar a conocer y utilizar el cuerpo, para buscar la eficiencia del movimiento, en cualquiera de los aspectos técnicos que queramos hacer referencia, con balón y también sin él.

Y por último, para mi uno de los aspectos más complicados a enseñar, son los espacios. Empezar reconociendo la pista, sus areas de incidencia tanto a nivel ofensivo y defensivo; a ocupar los espacios idoneos en cada momento del juego, en relación a cuatro componentes:

  1. Al balón
  2. A la canasta
  3. Los compañeros de equipo
  4. Los jugadores del equipo contrario

Hay otros muchos aspectos técnico-tácticos a enseñar y que aquí podría enumerar. Pero no es este mi propósito ni objetivo.

Los que he enumerado, son mi debilidad para poder hacer un buen trabajo con cada jugador y el equipo y que contribuyen de forma esencial a desarrollar patrones de movimiento colectivo, en función de lo que está sucediendo en cada momento del juego, a expensas de los sistemas tácticos que cada entrenador quiera utilizar con su equipo. Y con ello tendremos jugadores capaces de entender muchos más aspectos del juego y sus diferentes fases en un partido.

En el segundo punto que he querido señalar de las palabras de Svetislav Pesic, donde el jugador debe aprender a entrenar bien, los hábitos toman especial relevancia.

¿ Qué tipo de hábitos ?

Primero los fundamentales y que nos deben acompañar en cada paso que damos como personas y en este caso como deportistas. Todos aquellos aspectos que ayuden al jugador a estar en disposición para afrontar una buena práctica deportiva, entrenamiento o partido. El cuidado personal de su cuerpo y con ello hábitos saludables de descanso, alimentación y ocio, esenciales en cualquier ámbito en el que nos encontremos.

En segundo lugar todos aquellos hábitos, que cada individuo debe poseer y que sus beneficios se extienden al beneficio del colectivo. Hemos escuchado todos el concepto de educar en valores y que por extensión podemos llevar al campo del entrenamiento. Para mi són hábitos que se traducen en los valores que cada persona va trabajando a lo largo de su vida.

Quiero destacar dos en concreto, significativos para colectivos, equipos de cualquier disciplina deportiva: la confianza y el respeto. Por si solos, términos muy vagos, que resultan vacíos, incluso abstractos.

Confianza en abordar todos aquellos aspectos físicos, técnicos y tácticos, que se planteen en cada práctica, de manera individual y colectiva, donde el jugador pueda expresar sus inquietudes, pueda mostrar sus debilidades para poder aprender, pueda preguntar sin miedo.

Dar confianza y no esperarla; porqué si todos estuvieramos esperando, esperando estariamos toda la vida.

Respeto principalmente a ti mismo, a tus compañeros, a tus adversarios, a los árbitros y sobretodo a los objetivos y retos individuales y colectivos que cada uno se haya fijado.

Para mi esos dos aspectos son la base que se sustenta todo lo relacionado con el equipo. Son la base que cada jugador debe conocer y aceptar para ser parte integrante del equipo de trabajo. Forman el puente que todos necesitamos construir para poder atravesar todo tipo de adversidades y obstáculos que iremos sufriendo a lo largo de nuestras carreras, y en general nuestras vidas.

Quien sabe si desde esa base, esos valores fuertes, derivan en la más preciada forma de relación, que es la amistad. Puede o no salir, en cualquier caso no hay que forzar nada.

Y por último hay un tercer tipo de hábitos. Los que se desarrollan en la cancha, en la práctica, en cada entrenamiento. Desde los más básicos, en relación a preparar y acondicionar el cuerpo, para una práctica intensa hasta los más sofisticados y que tienen que ver con la técnica y la táctica de la disciplina deportiva en cuestión.

Hábito en el gesto técnico para poder realizar una acción concreta y poder aplicarla en el juego real, en competición, donde es importante leer como está reaccionando la defensa. O al revés, hábitos tecnicos defensivos, para anticipar y sorprender al jugador atacante y que ello contribuya a una buena defensa colectiva.

El hábito de encadenar acciones, preparar al jugador para hacer dos, tres acciones de diferente índole, de juego ofensivo y defensivo consecutivas, que ayude al jugador a reconocer  la situación real e imprevisible de partido. Que le ayude a reaccionar y no quedarse quieto, ante la extrañeza y la sensación de no poder estar controlando el ritmo de sus pensamientos a la vez que el de sus acciones.

Y hábitos tácticos del equipo, que el colectivo sepa reaccionar bien en la toma de decisiones en las diferentes situaciones del juego, diferentes, cada vez, que se van a encontrar a lo largo de una temporada. Situaciones de marcador a favor o en contra, últimos segundos, tiros decisivos,etc.

Parece ser que con esta descripción que acabo de hacer, lo tendríamos todo solucionado, pero la respuesta es no.

Esto es mera teoría si no se cree fervientemente en ello y no se pone en práctica día tras día.

Hay que vivirlo y sentirlo, acompañar al jugador en este proceso de aprendizaje tan rico, un aprendizaje que se convierta en un valor añadido de cada uno de los integrantes del equipo. Que cada jugador, libremente, donde decida en cada momento seguir su etapa baloncestística, adquiera y lleve consigo estos hábitos y tenga tal conocimiento del juego, que sean éstas, características que le definan y pueda aportar riqueza tanto a su nuevo equipo como a sus compañeros de manera individual.

Una vez conseguido esto, tan solo habrá que integrar de forma natural estas características, al estilo o sistema táctico que el entrenador decida en cada momento. Creo que esto permitiria ver un mejor baloncesto, en cada estadio de evolución del jugador. Sin prisas, sin quemar etapas y formando jugadores más preparados y completos, preparados para hacer frente cualquier dificultad o procesos de cambios, a que se ven involucrados los jugadores a medida que avanza su carrera.

En la vida hay que tomar decisiones y los entrenadores no estamos exentos de ello, al contrario, nos vemos sometidos a tomar decisiones a cada momento y sin casi tiempo para pensar ni reaccionar.

Pero la decisión que si podemos tomar con más sosiego y serenidad es la de como queremos que sea nuestro baloncesto, como queremos hacer las cosas, qué jugadores queremos tener para hacer este baloncesto, qué necesitan aprender estos jugadores para llevar a cabo un proceso de integración bidireccional…

Todos estos aspectos antes detallados, si los podemos decidir, si podemos priorizar el orden y la forma en que iran contribuyendo al proceso evolutivo y formativo del jugador, para aproximarnos al máximo de la visión del baloncesto que queremos; el equipo que queremos formar, el equipo que queremos ser y en el equipo en que queremos convertirnos a cada paso del camino.

Y qué mejor ingrediente que la pasión que nos condimente todo el proceso desde su inicio hasta el resultado final.

La belleza con la que quieras conseguir tus objetivos, la determinas tu Entrenador.

Hay un famoso dicho chino acerca de ir en busca de los bordes exteriores de la belleza:

” Ve a la orilla del lago y mira la niebla levantarse “

¿ A qué esperas ? Ve y construye tu visión, la del equipo, la del baloncesto que quieres sentir en tu corazón y en el de los jugadores; un corazón que late al ritmo del bote del balón.