bALONCESTO, con “b”.

Ando algo preocupado y melancólico de recientes tiempos pasados, debido al baloncesto que juegan hoy los niños y adolescentes. Me da pereza citar ese baloncesto “de formación” o “de base” porque de tanto usar esos términos, la nomenclatura carece de valor y significado y sirve de cortina para separar el verdadero baloncesto que se practica en la trastienda de los clubs o simplemente en los espacios individuales que ocupan entrenadores, sin vínculo alguno, que no sea el equipo que en suerte les ha tocado dirigir.

En la base de la pirámide que forman todos los clubs del país, encontramos a la mayoría silenciosa, esa que año tras año, conforma su estructura en base a los equipos que podran salir a jugar en una competición, bien sea escolar o federada, es donde nos encontramos la mayoría de nosotros, porque son pocos los que forman parte de la punta de esa pirámide que se hallan en entornos de equipos cuyo espejo define un sinuoso trazo a la alta competición o de élite o, vulgarmente hablando,  profesional.

Como el brillo de esa punta de la pirámide, aún no ha deslumbrado mis ojos, no puedo hablar sobre ella. Tal vez “algún día”, tal vez un “nunca”,  tal vez un “jamás”.

Hoy todo es más complejo. La crisis, ya sabeis. Y con ella, poco dinero, poca solidaridad y mucho conformismo. Mucha exigencia para con los demás y poca con uno mismo. Muchos derechos, porque solo faltaría con la que está cayendo y nosotros debajo y pocas obligaciones, porque solo y llanamente, es más fácil vivir con el pobrecito de mi.

Directivos, entrenadores, padres, jugadores y si existe la figura del coordinador o director deportivo, forman la expedición al apocálipsis diario, que cada uno de esos círculos o grupos piensan, sienten y viven de manera individual. Todos contra todos la mayor de las veces; unos pocos contra otros pocos algunas veces y todos contra uno, una vez, cuando el resto de batallas han minado las fuerzas de todos. Así lo vivo y lo percibo cada día.

De todas las etiquetas que uno va coleccionando por su paso en el bALONCESTO, me quedo con la de Entrenador y que cada uno le de el significado que quiera. Formador, educador, psicólogo, filósofo, director de orquesta y cuantas otras responsabilidades quieran, nos han metido en nuestro DEBE.

Yo solo quiero ser, vivir y sentir ese talento, mejor o peor aprovechado, que descubrí cuando era un niño y jugaba con mis muñecos primero y con las representaciones gráficas de los juegos de ordenador después, a simular partidos de futbol o de baloncesto, disponiendo a los “nombres” que querían que formasen parte de mi juego y ha jugar los partidos de una “MANERA” concreta, retadora, compleja, porque cuando uno juega solo, o contra la máquina siempre o casi siempre acaba encontrado la manera de ganar. Y ganar de cualquier manera, lo siento, me aburre.

Cuando empecé a entrenar a niños, con el tiempo, solo con él, pude poner nombre a eso que nombramos talento y que los que saben, dicen que cada uno de nosotros tenemos el nuestro. Repito: mejor o peor aprovechado, pero es ese que me permite hacer lo que más me gusta y mejor se hacer.

Pero pasa el tiempo e identificas y vas conociendo a los jinetes del apocalipsis, forman parte de tu actividad diaria, de tu proceso de crecimiento o estancamiento como Entrenador. Condicionan tu manera de pensar, te confrontan con tu sentir interno y toman parte en las decisiones más o menos concientes que debes tomar cada día en relación al equipo y los jugadores que lo forman.

Me considero afortunado porque tuve la suerte de vivir por un tiempo la pureza de entrenar. Tengo mis dudas que los jóvenes Entrenadores dispongan de tal suerte en el complejo entramado que supone formar parte de un deporte de equipo cualquiera, en nuestro caso el bALONCESTO.

No se si ellos disfrutan de ese espacio personal, con tiempo, respeto y confianza en su persona incluidos, en el que vayan descubriendo un nuevo mundo, el del entrenamiento.

Tampoco se si tendran la oportunidad de encontrar ese objeto que les vincule con su elección y sea el fuerte anclaje que les lleve hasta las entrañas de ese mundo. En mi caso, fue un libro de ejercicios que me regalaron cuando empezaba a entrenar, el que me ancló en el estudio del bALONCESTO.

Hay tantas cosas que no se, de las que dudo que dispongan las nuevas generaciones de Entrenadores…

Porque uno de nuestros objetivos es enseñar el JUEGO del baloncesto y para ello el Entrenador debe prepararse, técnica y tácticamente, debe interesarse por conocimientos sobre psicología, preparación física, dirección de equipos, comunicación, entre otros.

Cuando uno no se prepara, no halla ni alimenta pasión alguna, el JUEGO y su entrenamiento se convierte en una serie de DIRECTRICES inconexas las cuales hay que TRABAJAR. Y cuando oigo en una cancha de bALONCESTO, donde juegan niños o adolescentes y por extensión baloncesto senior, la palabra “Trabajar” algo en mi interior muere.

Espero tener la fuerza necesaria para ponerme en camino, tantas veces como me salga de él, de la pasión que descubrió mi talento y viajar junto a todo aquel Entrenador que quiera hacerse suyo el objetivo de cambiar esa pequeña “b” por una fuerte y sólida “B”, que sea el pilar donde se sustenten unas BASES=b sólidas, llenas de contenido, de enseñanza y aprendizaje continuo y que hiervan al fuego lento de la PASIÓN por este juego.

No es cuestión de un mal resultado, una mala semana de entrenamientos o un mal despertar, los que me llevan a esa reflexión; solo es una emoción que nace cuando pienso menos de lo que realmente vivo el bALONCESTO.

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Una oda al baloncesto, Radetzky y el Real Madrid

Me van a perdonar.

Y me van a perdonar porque voy a hablar del Real Madrid de baloncesto. De una Oda al Baloncesto

Que me perdonen los Grobari, la afición de Partizan, el único equipo al que sigo y aplaudo como un fan más. Que me perdonen los lectores, simpatizantes y aficionados de otros equipos; no se trata de colores y banderas.

Vamos a coger los fanatismos, la idiosincracia propia y ajena, las rivalidades, el presupuesto, la prensa, la crítica y los análisis tácticos y los pasaremos por el filtro. Solo cabe como resultado una pureza casi perfecta como perfume que viste el espíritu de este deporte.

En 1848 Johann Strauss padre, compuso una pieza orquestal maravillosa, la Marcha Radetzky, en honor al mariscal de campo austríaco conde Joseph Wenzel Radetzky, que en una serie de victorias, salvó el poderío militar de Austria en el norte de Italia durante la Revolución de 1848-49.

Johann Strauss (padre)

La marcha alcanzó gran popularidad como expresión del nacionalismo austriaco. Pero cuando después de un tiempo Radetzky tomó parte en la represión del movimiento revolucionario en Austria, la marcha llegó a ser considerada como un símbolo reaccionario.

Me han bastado cinco partidos de esta nueva temporada, los dos de Supercopa ACB, los dos de Liga Endesa y el partido en Kaunas correspondiente a la jornada inaugural de la Euroliga, para sentir y disfrutar la alegria en el juego que ofrece y transmite este equipo, comparable a lo que uno puede llegar a vibrar con esa pieza que año tras año cierra el Concierto de Año Nuevo y que, sin darte cuenta sigues tatareando y dándole a las palmas durante ese primer día de enero.

Esa misma sensación me deja el equipo de Pablo Laso al finalizar los partidos, con hambre de más, de pedir una última y enésima pieza a la orquesta, sabiendo que habrá que esperar al siguiente concierto de Año Nuevo. Por suerte la estructura de la competición nacional y europea nos brinda actuación cada tres, a lo mucho cuatro fechas.

Puede que no lo pretendieran en un primer momento, pero van camino de convertirse en una referencia baloncestística, por el juego, por el estilo, por el deseo y porque tienen el atrevimiento de llamar al espíritu originario de este deporte, desafiar los fantasmas y romper los clichés de la última y larga década. Esos clichés que atienden a lo físico, a la defensa, a contener más que a expandir, al estudio, al video, al control, a lo posesivo, a lo obsesivo…

Y esta represión que ha sufrido y sufre el baloncesto en general, en todo el continente, con el estudio permenorizado del rival, de impedir y anticipar todo lo que el ataque va a jugar, la obsesión de un baloncesto más controlado, a gusto y protagonismo del entrenador y unas reglas de juego que se convierten, febrilmente, en armas tácticas de destrucción ofensiva puede que definitivamente haya topado con quien la cuestione, la afronte y la desafie.

Un Real Madrid que se convierte a ojos del aficionado, en ese símbolo reaccionario que necesita el baloncesto, para cambiar lo establecido, que se puede ganar teniendo una mentalidad ofensiva, jugando rápido, corriendo el contraataque, perdiendo balones sin la espada de Damocles esperando en el banquillo, jugar tiros abiertos sin coartar al lanzador. Que predomine la lectura de los espacios y el tiempo de ejecución que pidan las acciones y reacciones de los protagonistas de la cancha y no, la pizarra fría del entrenador y sus opciones establecidas, como quien juega una partida de ajedrez y le da al reloj de doble esfera que contabiliza el tiempo invertido por cada jugador.

Lo mejor de todo, es que la evolución de este equipo, de este proyecto en su tercer año, no viene marcada por los fichajes y los cambios que dan forma y definen la estructura de equipo, que también. Sinó por los valores, o mejor, por las actitudes y comportamienos de cada integrante del equipo. La solidaridad de unos con otros, la confianza que se dan, no la que esperan, que es otra cosa bien distinta. El apoyo de Rudy y Mirotic ante los tiros errados del joven Díez, las asistencias acarameladas de Sergio Rodriguez, el esfuerzo generoso de los jugadores exteriores para atrapar el rebote defensivo. El agradecimiento de los pivots corriendo la cancha como si de los más veloces jugadores se tratara. La comunicación constante entre el equipo técnico de entrenadores, el valor que los jugadores dan a las instrucciones de los ayudantes, respeto, confianza, seguridad.

Cuanto más ataca el equipo, más anota, más posesiones, más balones que llegan a manos distintas, a manos fuertes y seguras, a cabezas que no dudan, que toman acciones y las más de las veces, riesgos. El riesgo se ha convertido en el mejor sexto hombre de este equipo. Ataca con ellos y las mete como ellos. Sus puntos no se contabilizan en la tabla estadística pero si en las cabezas de los jugadores; suma en las del Real Madrid, consigue minar las de los rivales.

Una canasta tiene su valor pero, a veces, en momentos determinados del partido, en la cabeza del jugador tiene otro.

Pablo Laso, el director de esta maravillosa orquesta, capaz de tocar, transmitir y seducir con un estilo propio, alegre, rapido y aglutinador de emociones, ha conseguido que el equipo defienda con una mentalidad ofensiva, atacando al atacante, tomando riesgos, sin normas preestablecidas. Ha dado el mismo espacio ofensivo y defensivo al jugador. Le ha responsabilizado, le ha dado toda la confianza y ha convencido al jugador. El jugador se divierte defendiendo, mérito de grandes proporciones. Porque en todo equipo hay dos o tres especialistas; en este se sienten todos especialistas en todo.

Laso ha conseguido unir tres fases del juego en un Todo. No hay una línea fina y casi imperceptible que delimite cada cual. No la busquen, no la encontraran. No atacan, ni defienden, ni transitan en ofensiva o defensiva. Simplemente JUEGAN, se divierten y se lo pasan bien juntos. En pos de un objetivo claro está: GANAR, porque no olvido que esto es deporte profesional.

Un buen director debe conocer a fondo la obra que se va a interpretar y conseguir que la orquesta haga sonar la música tal como él considera que debe sonar, ocupándose de la multitud de cuestiones que afectan a la interpretación musical: tiempo, intensidad, equilibrio sonoro, fraseo, coordinación de ataques y finales, etc…

Laso conoce el juego, sabe como llevar el juego que ha proyectado para este equipo y conoce a sus jugadores y los aportes de cada uno de ellos, convenciendoles de su momento de participación, de transmitirles confianza para que den un paso más en las cosas que ya saben hacer y enfrenten de nuevas para armonizar con el resto del equipo y sus características. El ejemplo de ello, en mi opinión, reside en la figura del jugador Sergio Rodríguez.

Nadie lo puede garantizar, pero cada vez estan más cerca de conseguir y, como lo quieren conseguir, el objetivo que les daría reconocimiento por parte de todo el Baloncesto: la Euroliga.

Y me atrevería a decir, conocimiento solo al alcance de ese vestuario, que por encima del como, de este juego que consolidan partido a partido y que les ha dado ya una Identidad, más allá, reside un Por Qué. Solo ellos lo saben, pero a todos nosotros nos gustaría tener certeza de saberlo: demostrar que otro baloncesto es posible, simplemente otro, lejos del que tenemos hoy, en términos generales.

¿Qué habría después de la coronación?

Tenemos referencias, de otras disciplinas, de equipos campeones que experimentan procesos de cambio transformadores, de signo multiplicador o de estancamiento según el caso.

Johann Strauss padre nunca le dijo a su hijo “quiero que me superes”, o “espero que llegues más lejos que yo”. No hubo necesidad. De manera natural, el talento del hijo pronto superó al del padre y con ello, se complicarían las relaciones en el seno de la Orquesta Strauss. Al punto de que Johann hijo decidió más tarde formar su propia orquesta, rivalizando con su progenitor en la batalla por ganarse el favor de la audiencia. Al cabo de los años, la fama del hijo eclipsó la del padre de modo manifiesto. Esta realidad fue mezquina con Strauss padre. Si bien fue su hijo el que en su tiempo se ganó en Europa el título de “el rey del vals”, fue Johann Strauss padre el autor de la idea.

¿Saben por donde voy?

Así es.

Puede que el Baloncesto nos brinde una historia similar, con protagonistas distintos y con roles metafóricos, a saber, el papel de progenitor de Pablo Laso y su hijo deportivo, hecho a su imagen y semejanza, Sergio Rodríguez.

¿Se repetirá la historia? ¿ Habrá culminación y reconocimiento del mundo de la canasta? ¿A quién? ¿ Hay un embrión de Ego latente esperando su momento?

El tiempo nos dará respuestas a estas preguntas.

Mientras, disfrutemos del juego de este Real Madrid y tomemos nota para poder contribuir, entre todos, a potenciar este Baloncesto.

Panathinaikos-Barça. No hay 5º malo.

Amigo Josep me has pedido que escriba unas linias sobre el cuarto enfrentamiento entre Panathinaikos y Barça. Puede que a alguien más le guste leerlas, desde aquí mi agradecimiento por su valioso tiempo.

No te hablaré de Dioses, mitología ni tragedia griega. Cada uno lo suyo y esta parte te corresponde a ti. Te hablaré de baloncesto y de la manera más llana posible, para que un apasionado del futbol como tu, siga enganchado al televisor cuando vea un balón por el aire y no a ras de césped.

Será fácil. Eres un amante del deporte y del juego. Y eres del Barça. Se que te voy a convencer, como mínimo, para ese quinto partido que tus chicos hoy se han ganado a pulso.

Se me hacía difícil pensar e imaginar que este Barça pudiera perder tres partidos seguidos, más ante el mismo rival. No era descabellado.

El espacio escénico jugaba un papel fundamental y hostil a la vez para los intereses azulgrana. Pero el Barça en las últimas fechas se siente bien y conecta con esta atmosfera adversa formada por las capacidades del rival y la pasión de un público entregado.

Te digo la verdad: el Barcelona no ha sufrido hoy para ganar el partido, lo justo, cuando juegas fuera de casa y se enfrentan 1º contra 4º de grupo, que parece que lo queremos olvidar.

Mi opinión personal antes que se disputase el partido era que Xavi Pascual y su equipo debían plantear el partido de manera distinta a  como lo venía haciendo a lo largo de tan igualada serie.

Y por distinto no quiero decir nuevo, sinó hacer las mismas cosas pero de manera distinta. ¿Acaso el Barça ha perdido la personalidad, su identidad como equipo estos tres últimos partidos?

Creo que no. Ha dejado al rival en muy pocos puntos y en los tres hubiese podido ganar y, amigo Josep, ahora no estaria escribiendo sobre este cuarto partido.

Hoy el equipo ha invertido la caracterización de su defensa. Su defensa principal, la individual, la del marcaje hombre a hombre para que me entiendas, a pasado a ser la alternativa. Y la defensa zonal, la alternativa que vimos por ejemplo en el tercer partido, se ha convertido en la defensa principal para este gran choque, que no te aseguraba la existencia de un mañana.

Yo he visto una defensa en zona 2-3. Y a partir de ella tres tipos de pequeñas variantes. Puede que escuches que no, que han hecho cuatro o cinco defensas distintas y tendrán razón los que lo digan. Pero yo te explicaré como lo he visto o como lo quiero ver desde mi lado más romántico del juego y su preparación.

1) Zona 2-3 con posicionamiento y áreas de cada jugador típicas, con el ajuste que se ve en el gráfico si el jugador 4 sube a esa zona del tiro libre.

23n

2) Zona 2-3 negando que el balón progrese de nuevo por el centro del ataque rival. Esto lo hacían si Diamantidis (jug núm 1) era quien tenía el balón.

23b

3) Zona 2-3 presionando más arriba el balón en posesión de Diamantidis, para que cuando soltara el pase, los segundos restantes en defensa, pasara a ser una zona mixta con 4 jugadores en zona (caja) y uno en individual (cara a cara con Diamantidis). El jugador que ha defendido esta situación ha sido Jasikevicius.

23+1

Cuando el equipo ha defendido en individual, se ha mostrado más agresivo, más cerca del atacante, dificultando muchísimo las línias de pase y presionando muy bien el balón cuando Panathinaikos quería sacar ventaja con el Bloqueo Directo.

Me ha gustado que a medida que transcurría el partido, también han ofrecido más ayuda cerca del aro, por que por allí los griegos han conseguido castigar los dos primeros periodos. Lorbek ha hecho un gran trabajo, cerrando y ayudando cerca del aro. Este trabajo ha contribuido a que el rebote defensivo haya sido sin discusión para el Barcelona.

¿El jugador num 12 de Panathinaikos, Tsartsaris, lo conoces? Bien, el que está disputando esta serie de playoff no tiene nada que ver, con el jugador que lo disputó hace dos años o el jugador que era el año pasado a las órdenes de Zeljko Obradovic.

Tsartsaris con la confianza de antaño en su tiro exterior y sobretodo de 3 puntos, hubiera castigado sobremanera al Barcelona y quizá el planteamiento de Xavi Pascual sería otro bien distinto. ¡Qué cambio! Este chico, este año no lanza!

Y por último el azar y el acierto rompieron filas en el espacio griego, para lanzarse en brazos de los culés, que por méritos propios, lease el planteamiento defensivo, seducidos la pasada noche de cuarto partido.

En el aspecto ofensivo, el Barça ha atacado con mucho Bloqueo Directo, diría yo que más de lo habitual, un recurso eficaz que dió mucho rendimiento en el partido de ayer.

Se jugó directo, agresivo el jugador con balón y si éste era parado, había buenas línias de pase para circular el balón y poder triangular eficazmente para conseguir los puntos cerca del aro o el triple frontal después de jugar la inversión.

Panathinaikos defendió de maravilla la línia de fondo, donde Sada, Lorbek incluso Tomic hicieron daño en los partidos anteriores. Pero el Barça castigó con acierto por la parte frontal del ataque con los siguientes movimientos que ya detallé en mi último artículo http://wp.me/p2FIzY-5U

BDCEsp

BDC2

Xavi Pascual lo tenía claro: los partidos importantes se ganan con la utilización de pocos jugadores. Así lo hizo en la pasada final ACB contra el Real Madrid, más por obligación de bajas por lesión que por voluntad.

Jugó con 4 jugadores fijos: Huertas-Navarro-Lorbek-Tomic.

Tuvo un papel importante Jasikevicius como quinto hombre al igual que Abrines, pero menos y, entraron poco en la rotación Wallace, Jawai y Sada pero cumplieron.

Voy más allá. Desde mi visión creo que Pascual ha considerado 3 hombres clave: Huertas-Navarro-Tomic.

Un dato revelador es que SIEMPRE excepto minuto y medio del tercer periodo y los últimos 40-50 segundos de un partido ya resuelto, mantuvo a dos de ellos en pista y muchas veces a los tres. Rotaciones de estos tres hombres sorprendentemente cortas ayer.

Funcionó la pareja clave y diferencial, a mi parecer, para ganar la Euroliga, en la segunda parte del partido: Navarro y Tomic.

No me gustó nada la pareja de bases que en algunos momentos coincidió en el parquet: Jasikevicius y Huertas.

Si me permites Josep, por si alguien más lee este artículo, adjunto el concepto de juego que ha dado mucho rendimiento en la segunda parte y que ha permitido la gran connexión entre Navarro y Tomic:

BD+BI

Tomic (5) juega Bloqueo Directo con el base Huertas o Saras (1) e immediatamente coloca un Bloqueo Indirecto para que Navarro (2) pueda recibir el balón a pase del base.

Han castigado esta opción de varias maneras, con triple de Huertas o Saras jugando el Bloqueo Directo; con triple liberado de Navarro en la prolongación del tiro libre o bien con pase interior a Tomic porque su defensor ayudó en exceso para evitar que Navarro sacara ventaja.

Me gustaron el primer (10-20) y tercer periodo (38-51) del Barça. No me gustó nada el segundo y por una razón: Pascual jugó otra vez a verlas venir y reaccionaba en función de lo que hacía Pedoulakis en el otro banquillo. ¡Eso era lo que se tenía que hacer de manera distinta respecto a los otros partidos!

En el segundo cuarto hubo una fase en que Panathinaikos jugó con tres hombres grandes, tres interiores Tsartsaris-Gist-Lasme. Y Pascual reaccionó con Wallace-Lorbek-Jawai. Si para que nos entendamos Wallace jugando de alero (de Ingles). Parcial atronador. Se pasó del 16-27 al 23-27. Tiempo Muerto y recomposición lógica para finalizar 27-31 en el marcador.

Y el cuarto tampoco porqué vi a un Navarro ansioso de balón y anotar, rompiendo el equilibrio exterior-interior que se consiguió en el partido. Pero también viene bien no humillar y dejar herido al león ateniense.

Diamantidis no ha dicho la última palabra. Despidió a los jugadores del Barça echándoles del centro de la pista, donde éstos querían realizar el típico grito de alegría y conjura de equipo.

Diamantidis dijo que no, que en mi casa, en mi OAKA, nada de nada. Los emplazó para un 5º en Barcelona apasionante, donde el Barça se ganó el derecho a este desempate en un Top 16 brillante.

El jueves que viene la definitiva, la madre de todas las batallas hasta ahora disputadas.

¿Te desperté la curiosidad?

No te lo pierdas Josep. No os lo perdais amantes del deporte.

Pete Mickeal: El alma del Barça enferma.

Ayer por la tarde un comunicado del F.C.Barcelona heló la sangre de la amplia y extensa familia del baloncesto.

Pete Mickeal sufre, de nuevo, un Tromboembolismo Pulmonar, que le apartará de las canchas lo que resta de temporada.

Mickeal es un jugador respetado en el baloncesto europeo, se lo ha ganado a pulso. Duro, luchador y un ganador nato, ha enamorado al aficionado azulgrana y seducido, cualesquiera que sean las aficiones rivales, con su mirada felina, su garra pura acompañadas de esa extraña pausa y tranquilidad con la que fluye en el parquet.

La mejor definición que he escuchado sobre él, la escribió el periodista Fernando Ruiz (@fernan_ruiz) en su blog y rezaba así:

No hay un apartado numérico que mida la intensidad del alma de Pete.

Pete ya no volverá a competir esta temporada, según el comunicado oficial del F.C.Barcelona; el alma del Barça Regal, el alma de este equipo, ha caído enferma.

En una semana extraña y complicada, para él y su entrenador, Xavi Pascual, enzarzándose en una pelea dialéctica en el último partido disputado en la Euroliga frente al Caja Laboral y que desembocó en rumores y contrarumores, de la posible negativa a jugar por parte del jugador, hasta el castigo por parte del técnico, en el siguiente encuentro de la Liga Endesa en Sevilla frente al Cajasol.

La gripe, la excusa o el castigo hubiesen sido un mal menor a tenor de la grave enfermedad que se le ha diagnosticado en las últimas horas.

Superó esta misma enfermedad una vez y tengo pocas dudas de que en esta ocasión no será diferente. Pete tiene una mentalidad mucho más grande y mucho más fuerte, que su privilegiado físico para jugar al baloncesto. No es extraño.

También él cuenta con una historia triste que acarrea a sus espaldas desde su infancia. No es el primer ni el último deportista que ha tomado esas píldoras de incomprendido infortunio a tan pronta edad.

Ese obstáculo, su antídoto para convertirse en quien se ha convertido.

En cada competición, en cada partido que toma parte, asume la responsabilidad de forma natural, sin esfuerzo alguno. Su talento, su fuerza, su versatilidad lo explican en parte.

Su pasado le arrebató todo el miedo y la angustia que puede sentir un ser humano. La presión en el juego, la presión por ganar un campeonato nunca alcanzará a un Mickeal universal.

¿Quién sustituirá a Pete en el equipo? Nadie.

Pete es insustituible. Por muchos considerado uno de los mejores aleros que juegan en Europa.

Su 1×1 puro, vertical al aro, sin ayuda de bloqueos directos es imparable. La recepción, la pausa que coincide con una finta de tiro, su primer bote seguido de su segundo bote en reverso para superar al defensor y finalizar buscando la batalla del contacto, suspenderse en el aire y lanzar.

Con todos mis respetos, a nadie se lo veremos hacer, con tanta elegancia, eficacia y velocidad.

Puede que sea la hora y la oportunidad del joven Xavi Rabaseda. Los técnicos convendrán que hacer a partir de ahora. Deberán decidir quien asume el rol de alero titular y que opciones añadir, modificar o suprimir en el book táctico del entrenador de Gavà.

¿Qué aporta Mickeal al juego del Barça Regal?

En ataque destacar 3 aspectos:

  1. Su potente 1×1 con balón y de cara al aro.
  2. Su juego cerca y de espaldas a canasta.
  3. Su juego sin balón, sus cortes hacia el aro, desde la parte frontal o por la linia de fondo (su especialidad)

El tiro exterior de 3 puntos no se le da mal, pero necesita tener tomada la posición, recibir el balón con los pies encarados a canasta y cierto espacio para armar el brazo.

También el Barça Regal aprovecha su versatilidad para correr el contraataque, saliendo con bote y llegando a la linia de tres puntos, para decidir con ventaja que acción tomar: tiro, 1×1 o asociarse con el pivot que llega con él.

En defensa consideraría 2 aspectos:

  1. No es un jugador que destaque por su regularidad e intensidad en la defensa del 1×1. Pete dosifica bien los esfuerzos y su capacidad defensiva la reserva para los envites importantes y donde está en juego algo más que la victoria.
  2. En mi opinión es, junto a Rudy Fernandez, uno de los mejores defensores desde el lado contrario al balón. Su buena colocación, su anticipación y su rápida toma de decisión, le permiten hacer siempre buenas segundas ayudas, emparejandose normalmente con un hombre alto, a quien podrá disputarle el rebote defensivo, gracias a su fuerza y capacidad de salto.

Este segundo punto, el Barça Regal lo utiliza para condicionar el ataque rival y obligarle a empezar por el lado contrario donde se encuentra Pete.

El equipo va a echar de menos a Mickeal en este tramo final de temporada, donde estan en juego revalidar el titulo de la Liga Endesa ACB y volver a conquistar el titulo continental de la Euroliga.

Pero  no es razón suficiente para descartar al Barça Regal. Tiene jugadores y muchos recursos para seguir compitiendo al nivel que ha conseguido hacerlo en estos últimos meses. Máximo candidato a conquistar la Euroliga, si pienso que deberá redoblar esfuerzos si quiere desbancar a un Real Madrid, que parece serio, seguro y dispuesto a conquistar el título de la ACB.

Creo que para todos los entrenadores será muy interesante y enriquecedor, observar y estudiar qué cambios se producen en el juego del Barcelona,  para paliar la baja del gran Pete Mickeal.

Pase lo que pase debes prepararte para cada segundo de competición. Cada día debes prepararte como si fuera el último día. Nunca sabes lo que va a pasar. (Pete Mickeal)

Xavi Pascual y el Barça Regal

¿Quién me pide a mi escribir sobre el Barça Regal el día que le gana de 21 puntos al poderoso CSKA y en Moscú?

Tiene nombre y apellidos, Jose Manuel Puertas (síguelo en Twitter @josempuertas), periodista en esRadio y al cargo del programa Tirando a Fallar, quien en la media parte del partido, me ha instado a leer un artículo que publicó sobre el Barça Regal en relación a su inicio de temporada. Puedes leerlo en el siguiente enlace:

http://www.tirandoafallar.com/2012/10/cuando-el-barca-es-un-problema/

Voy a opinar desde un punto de vista totalmente neutro, aficionado al baloncesto, con cierto peso a través de mi vocación de entrenador y lejos de guardar mayor o menor simpatía al club azulgrana.

Y en la medida de lo posible ir ofreciendo respuesta paralela a la opinión de Jose Manuel en su artículo.

No veo, ni concibo al Barça Regal un problema, ni para la ACB ni para el mismo, como equipo.

Si algo aprendí en el último curso de Coaching y Baloncesto “Esencia del Entrenador” impartido por una gran pareja, que formaron equipo técnico en Manresa, Ricard Casas y Xavi Garcia (@xgpcoach), es que los problemas hay que traducirlos a Normalidades.

Sin querer extenderme, el objetivo es traducir esta situación que ahora mismo atraviesa este equipo como una oportunidad para buscar nuevas soluciones y enfoques, hacer valoración de lo que se tiene y encontrar, si cabe, una nueva identificación, con el estilo de juego por ejemplo y que a través de él se vuelva a conectar con el público, gran preocupación entre los aficionados al baloncesto, que vemos un Palau vacio, semana si, semana también.

Por el otro lado, el del resto de clubs y aficionados, me parecería hipócrita, coger al Barça Regal como un problema para el baloncesto español. Un servidor no traga con este tipo de pretextos, cuando sería el momento perfecto para poner toda la carne en el asador y recortar distancias con respecto a él. Aparte de la emoción y la expectativa que siempre genera, ver que un equipo potente y candidato a ganarlo todo, se acerca a lo terrenal y es perfectamente batible por cualquier rival de la competición. Me parece que miente el que no reconozca esta afirmación.

¿Maestro, podría definirme el odio?

-El odio no existe: por eso no puedo definirlo como “esencia” sino como “ausencia”. El odio es la ausencia del amor.

Sin embargo el amor no puede estar ausente porque forma parte del universo, es su esencia. En lugar de “ausencia” tengo que hablar de “olvido”.

Fábula pánica de Alejandro Jodorowsky

¿Cabe la posibilidad que a Xavi Pascual se le haya olvidado algo? ¿Y a los aficionados? Es más que probable.

Recuerdo perfectamente el inicio de su primera temporada completa, la 2008-09, en que sus declaraciones llevaban un guiño implícito hacia la afición, incluso uno de sus objetivos, muchas veces repetido, era volver a llenar el Palau.

Explicó como quería conseguirlo, a través del juego, con que estilo lo harían; dicho y hecho. La temporada se saldó con su primer título Acb. Y a la siguiente llegaría la Euroliga.

Quería un equipo que corriese el contraataque, que jugara muchos tiros abiertos, versatil y comprometido con unas normas defensivas que causaban furor en todo el continente. Asi lo consiguió. Así lleno el Palau.

Sinceramente ahora ya no recuerdo, que este objetivo siga vigente, o almenos, presente en la cabeza del entrenador. Al contrario, las tornas han cambiado y solo le recuerdo, llamamientos a la afición para que acuda a las grandes citas. Lógico, comprensible, lícito. Pero no me negaran que estamos ante un cambio de escenario.

¿Y que tiene esto que ver, con la táctica, el ritmo de juego, la defensa,etc, etc? Pues para alguien que todo este tipo de detalles, cabe tenerlos en cuenta a la hora de planificar una temporada, mucho. Y también para Xavi, porqué lo tuvo en cuenta en su primera temporada entera al frente del equipo.

El articulo de Jose Manuel no hace más que confirmarlo: ya no habla del público del Palau; habla de recuperar la audiencia. Me perdonaran, pero no es lo mismo.

Un olvido.Un olvido importante: el de tu gente. Para la que juegas y a la que representas.

¿Y su tono,cómo es su comunicación, verbal y no verbal? ¿En partidos y ruedas de prensa es la misma? que es a lo que tenemos más fácil acceso la mayoria de aficionados. ¿No creen que puede influir en la identificación, en enganchar y seducir a tu público? Dos ejemplos:

Y comparen con su colega, entrenador y amigo Sito Alonso:

Basta con 1-2 minutos para apreciar las diferencias no? Y esto creo que es independiente del equipo que lleves, pero tu forma de comunicar y expresarte va a condicionar tu actividad y tu entorno más cercano.

Soy de la opinión que este tipo de detalles influyen, y mucho, en un equipo. Quizá expliquen, más allá de la técnica y la táctica y de tener a los mejores jugadores de Europa, el porqué tantas diferencias en lo que un día fue y ahora es.

¿Y el balón? ¿El juego, el estilo? ¿Es lo más importante? Para mi todo es muy importante, es por eso que no he hablado de lo que me parece el aspecto táctico todavía. Tampoco quiero darle excesiva importancia en este espacio.

No me atrevo a cuestionar el baloncesto que conoce y sabe el Sr Pascual, campeón de todo y con uno de los mejores equipos de Europa. Pero daré mi punto de vista, desde lo que veo, como espectador y también las sensaciones que me ha transmitido Pascual, en alguna de sus charlas técnicas para la Asociación de Entrenadores.

Veo a un entrenador que su juego parte de la defensa. Desde el primer día que coge las riendas del equipo hasta hoy. ¿Qué ha cambiado en el aspecto ofensivo? ¿Porqué el equipo no mete tantos puntos? Voy a destacar 3 aspectos, que para mi son relevantes:

  1. Transición Ofensiva excesivamente fragmentada y condicionada a demasiados elementos del juego: jugadores, espacios, tiempo, nº de rivales,etc. Esto resta fluidez y respuestas rápidas de los jugadores.
  2. Control por parte del entrenador, para mayor seguridad, más autoconfianza, a través de numerosos sistemas de juego y sus variantes. El jugador pierde espontaniedad y su talento natural queda en segundo plano.
  3. Distintos tipos de jugadores, año a año hay cambios que condicionan.Existen liderazgos crecientes en jugadores de importancia, por su nivel, capacidad de aportación y peso en el equipo.

Este último punto para mi es importante. No estoy tan de acuerdo en que Xavi Pascual, se ha cargado a cierto tipo de jugadores o les ha cambiado el juego, almenos de manera consciente, si a través, quizás, de la táctica y el control que desea tener o asegurarse.

Creo que los jugadores, en este aspecto pueden tener un papel más relevante, en incidir en el juego particular de un jugador. En un equipo hay grupos establecidos, unos roles asignados, un tipo de liderazgo efectivo para ese equipo particular y la entrada de un nuevo jugador, a veces, debe someterse a un “peaje”. Y muchas veces ese peaje viene impuesto por el propio equipo.

Hay unas reglas no escritas, unos tiempos que deben respetarse y cumplirse, unos derechos y obligaciones iniciales concretos y un “grado” dentro del equipo a respetar.

Y esos detalles pueden incidir en el rendimiento de un jugador o su evolución en el tiempo o su no adaptación a ese grupo. Me vienen a la cabeza varios nombres y no muy lejanos en el tiempo.

Esto pasa en el Barça y en todos los equipos del mundo. Pero no lo olvidemos, cuando estemos debatiendo y cuestionando el juego actual del equipo.

Por último, tengo la sensación que aparte de estos condicionantes en ataque, en defensa también se ha dado un paso más. Un paso hacia la automatización, a la rígidez de la norma. El trabajo defensivo sobre Scouting del rival, creo que es muy elevado hoy en día y más en equipos de alta competición y aspirantes a conseguir todos los títulos.

Trabajar en base al Scouting, fija tiempos y espacios a los jugadores, porque tienen su momento de intervención y deben estar preparados para ello. Desde estos parámetros tambien se está limitando la acción espontanea del jugador y condiciona la segunda acción, que quizá antes dependía más del jugador, él escogía o tomaba la decisión en el tiempo, y ahora es al revés. El tiempo marca su segunda acción y limita su capacidad de elección y decisión.

Y el Barça Regal me parece su más fiel exponente.

Esta es mi particular visión del momento en que se encuentra el Barça Regal.

¿Alguien duda que Pascual y sus jugadores no quieren meter 100 puntos en cada partido?

Yo no lo dudo, pero si creo, que como seres humanos, estamos aprendiendo cada día, la necesidad de reinventarse es permanente, porque si no lo haces tu, el que está a tu lado si lo hará, las diferencias se reducen entre uno y otro y complica la empresa de mantenerse arriba y cerca de la excelencia máxima.

El factor humano y emocional de todos los actores que intervienen en este juego, que hoy estamos cuestionando, me parece sumamente más importante que el factor técnico y táctico que, cada uno de ellos poseen y requiere este nivel de competición.

“Una persona no puede perder nunca de vista sus orígenes, el lugar de donde procede, porque éstos son los cimientos que la hacen tal y como es”

Del libro Pensar en el Equipo, escrito por Xavi Pascual.

Cancha de sueños y recuerdos.

Son muchos los recuerdos y alguna que otra historia, de mi paso por Belgrado, la capital de Serbia. Un año después, aproximadamente, también son muchas las rutinas que allí llevaba a cabo y que hoy, aquí, de nuevo en mi ciudad natal, echo de menos.

Un domingo de octubre, como hoy, frio, con baloncesto como principal ocupación es uno de los días que recuerdo con más cariño.

Sonó el despertador muy pronto, poco antes de las 07:00h. Una ducha de agua caliente, para superar el frío de primera hora de la mañana, era uno de los primeros placeres que me regalaba y que a la vez, era capaz de sentir y disfrutar más que nunca y que en ningún otro sitio.

Preparaba el desayuno con suma sutileza. Mientras lo hacía iba poniendo orden al día que tenía por delante. Situaba a cada uno de los jugadores y equipos con los que estaríamos trabajando durante el día.

Una música tranquila, concretamente los podcasts de Delicatessen de Icat Fm, acompañaba todas las mañanas, un suculento desayuno que me diera la energía suficiente para estar al cien por cien, el resto de la mañana, física y mentalmente.

Aquel domingo no era diferente a los demás. Entrenamiento de tecnificación con un grupo de jugadores, de edades diferentes, pero con el mismo objetivo de trabajo, que se cernía sobre uno o dos fundamentos concretos. Finalizado el entrenamiento, teníamos partido con el primer equipo, jugábamos fuera, con una hora de coche por delante. Estaba lejos, así lo sentían jugadores y entrenadores, por ser un domingo por la mañana.

A diferencia de otros días, aquel domingo, librabamos todos hasta  bien entrada la tarde, con entrenamiento del segundo equipo, que jugó el sabado. El desplazamiento condicionaba el plan de trabajo y aconsejaba un poco de descanso, después de comer. Esto era una excepción a lo dispuesto todas las semanas; allí no descansábamos ni un solo dia, de lunes a domingo y los fines de semana, se encabían entrenamientos a los partidos que hubiera asignados.

Con esa perspectiva, tenía claro que aquella tarde me la pasaría leyendo, quería romper por unas horas con el baloncesto, es más, me apetecía hacerlo. Sólo de pensarlo, el entrenamiento de la tarde, ya tenía otro sabor, tenía otra imagen en mi cabeza.

Llegaba a casa, era tarde, pasaban las 15h. Me puse cómodo, esperaba una larga tarde que había que aprovechar. El calor del piso contrastaba con el frío de todas mis extremidades, era una sensación cambiante, un pequeño dolor vestido de placer, un leve sufrimiento más que bienvenido.

Me disponía a preparar la comida cuando… el bote del balón se hacía sentir en mi cabeza, de nuevo.

Todo estaba tranquilo, no empezaba a hervir el agua, el ordenador seguía apagado, en la calle no se oía ningún coche, todo el mundo debía estar en sus casas resguardandose del frío y compartiendo la sobremesa, con cuatro, cinco, quien sabe si más miembros de la familia. Allí el nucleo familiar es muy importante y las reuniones entorno a una mesa, no se hacen de esperar en fin de semana.

Me permití el lujo de sobrevivir sin Tv todo este tiempo en mi piso de Belgrado. Entonces? De donde procedía ese bote del balón?

No era mi cabeza, ni una obsesión, no era el contraste térmico que había afectado mis sentidos.

Pronto me ubiqué, recordé que estaba en una ciudad, un país, que el baloncesto, roza la categoría de religión, sus adeptos son muchos y la pasión por el deporte de la canasta, desbordada en cada rincón.

Entre bloque y bloque, de viviendas que tocaban el cielo, una cancha de baloncesto, ocupaba su espacio, para unir un grupo de niños, de cada uno de los bloques, de institutos diferentes, que rivalizaban en su otra liga. Esa que se juega sin un árbitro de por medio, esa en la que las consignas tácticas del entrenador, brillan por su ausencia, junto a él.

En esa liga solo se destila esencia, raza… Fundamentos.

No era una excepción. En el bloque de pisos en el que estaba, detrás contaba con una cancha de baloncesto. Ese bote venía de allí.

Seguí con lo mío, avanzaba en la preparación de la comida, cuando de repente me extrañé. Solo oía ese bote del balón. No había apenas pausas, mantenía una cadencia constante, era un bote duro y seguro; ahí detrás no se estaba jugando un partido. En esa cancha no había partido de la “otra” liga.

Mi curiosidad iba en aumento y mi extrañeza la superaba. Solo se oía el bote del balón. Echaba de menos el metálico y pesado estruendo del aro y el tablero ante el lanzamiento a canasta; más cuando se trataba de una canasta de la calle.

Como era posible? Ese chico no lanza a canasta?

Bajé el fuego, dejé la comida a un lado, no podía resistir más, la curiosidad me vencía. Me acerqué a la ventana, allí estaba el niño, con su balón. Nadie más le acompañaba, ni amigos alrededor o simplemente niños paseando por los aledaños de esa cancha.

Mayúscula fue mi sorpresa, cuando vi que era un niño de nuestro club. Tenía 12 años, recien cumplidos. Me pregunté si viviría por allí. Me pregunté porqué estaba solo. Como era posible que ese niño siguiera con un balón en las manos, cuando de lunes a domingo no descansa, siempre tiene una sesión de entrenamiento mínimo, cual día dos.

“El sabado entrenó por la mañana, jugó su partido por la tarde. Esta mañana ha entrenado a primera hora!!” – me dije.

Estuve observandole hipnotizado, largo tiempo, el suficiente para olvidarme de todo, del fuego y la comida también.

Dušan seguía botando el balón y bajo ningún concepto lanzaba a canasta. Me parecía más que sorprendente. Porque era un niño, porque le gustaba tirar a canasta, porque lo hacía muy bien, tenía un talento fuera de lo común, para su edad. Porqué llevaría casi una hora haciendolo, sin parar.

No pude evitar la tentación. Después de observarle un buen rato y extrañado por su obsesión con el bote, bajé con él. Tenía que preguntarle porqué estaba haciendo lo que estaba haciendo.

Tuvo una gran alegría al verme. Era un niño muy cariñoso, tenía una mirada brillante, que te penetraba. Esa mirada la he visto pocas veces a nadie, ni a los niños de su edad. Esa mirada describe muchas cosas y habla por él; incluso me atrevo a decir, que va muy por delante y detalla con exactitud los acontecimientos que le estan por venir y las experiencias que le tocaran vivir.

Al preguntarle porque solo botaba el balón y no lanzaba a canasta:

“Tengo que mejorar mi bote” – me contesto Dušan.

Le pregunté porqué en ese momento, era pronto, no eran ni las 17h de la tarde, porqué estaba solo.

Solo tenía una contestación:

“Tengo que mejorar mi bote” – repetía. Me ayudas? – siguió.

En ese mismo instante comprendí que ese niño se estaba entrenando duro y que sobraban las preguntas. Estaba haciendo lo que más le gusta en este mundo, no hacía falta hablar, ni era momento de respuestas banales.

Esa tarde entrenamos juntos, estuve con el casi un par de horas más. Hicimos diferentes ejercicios, tampoco hacían falta demasiados. Tienen grabado a fuego que hay que repetir las cosas miles de veces para adquirirlas y automatizarlas. Y eso hizimos.

Aquella tarde de descanso se difuminó entre el frio, las hojas secas de los árboles, cierta neblina y humedad y ese bote de balón.

Era hora de volver a la práctica de equipo.

Cuando supo haber terminado su entrenamiento, antes de despedirse se dirigió a mi y me dijo:

“Todos me dicen que soy muy bueno, que tiro muy bien a canasta, que puedo jugar con mayores de mi edad pero yo no lo creo asi”.

“Pero en cada partido me presionan y siempre pierdo algunos balones cuando quiero irme en bote”

“Tengo que trabajar mi dribling, sinó solo sere un buen tirador serbio y jugaré en mi país, pero yo quiero ser el mejor jugador que pueda llegar a ser, viajar y jugar en la mejor liga del mundo. Para ello debo saber usar bien mi dribling”.

Dušan solo tiene doce años. Y aunque parezca lo contrario, es el niño más humilde que he conocido nunca. Y un jugador generoso y preocupado por sus compañeros de equipo.

Cuando me dirigía al entrenamiento de equipo, en mi cabeza sólo un sonido, el bote del balón. Sólo una imagen, la mirada de un futuro campeón.

Hoy, un frío domingo de octubre, el recuerdo persiste y sigue muy vivo:

El corazón de Dušan y su gran pasión: el Baloncesto.

Latidos de un Corazón de Baloncesto

A medida que transcurren los años, afrontas nuevos retos y decides ponerte al frente de un equipo, de baloncesto en mi caso y, encarar una nueva temporada, la conclusión y denominador común, en cada inicio, después de unos cuantos entrenamientos, es que los jugadores no entienden el juego, en su mayoria, ni tampoco se preparan para poder entenderlo.

Con eso no quiero decir que no sepan jugar ni competir, no es incompatible. Simplemente quiero constatar que la mayoria de ellos, juegan por automatismos, con conceptos de valor absoluto, que cada entrenador con su estilo de enseñanza, método y personalidad ha ido transmitiendo al jugador a lo largo de su trayectoria.

Muchos de nosotros habremos pronunciado y/o escuchado que “estos jugadores parecen robots”, este o aquel equipo “solo puede jugar con sistemas cerrados” o a tal jugador “no le pidas más de… o no lo saques de esa posición”.

No comparto estas expresiones, me rebelo ante el estaticismo que rebelan y generan en el juego estas mentalidades y muestro mi inconformismo ante la actitud del jugador que llega anestesiado y con la percepción, ¿ su percepción?,  muy clara de cuales son sus límites en la participación de este juego.

Muchos son los aspectos a tener en cuenta, empezando por el proceso de formación del jugador, su desarrollo físico, cognitivo, psicológico, técnico y táctico, su entorno afectivo, sus motivaciones, etc…y así ver año a año el crecimiento de cada jugador. Pero no quiero centrarme, ni en las etapas formativas, ni en las edades y objetivos acorde a ellas, ni hablar de tipología de clubes ni lógicamente hacerlo de jugadores.

Quiero explicar a qué me refiero por Entender el Juego y un aspecto global, pero también específico de cada deporte, que es el de Crear Hábitos en el jugador.

Antes de dar mi punto de vista sobre estos dos aspectos, me gustaria señalar algunas frases que el entrenador serbio Svetislav Pesic (ex entrenador de Barcelona, Girona, Valencia en ACB, seleccionador de Serbia y Alemania entre otros) compartió en una entrevista realizada por la revista Gigantes el 11/01/2011.

  • Los entrenadores debemos ayudar a los jugadores y enseñarles cómo han de hacer las cosas esenciales.
  • La mayoria de jugadores jóvenes actuales, debe aprender que el baloncesto no sólo es saber jugar bien, sinó tambien saber entrenar.
  • Hay demasiada preocupación por ganar y ya no se experimenta tanto tácticamente.

¿ Qué entiendo por las “cosas esenciales” ?

Sin caer en el agotamiento del lector y teniendo en cuenta los buenos entrenadores, jóvenes y expertos, que leeran estas líneas, para mi es fundamental para jugar bien a este juego, la capacidad de pasar bien el balón, en su técnica, tensión y dirección y en el aspecto táctico, intencionalidad y tiempo de ejecución.

El uso racional del bote, su ejecución técnica y los espacios que queremos conquistar y gobernar para encontrar o generar ventajas.

Enseñar a conocer y utilizar el cuerpo, para buscar la eficiencia del movimiento, en cualquiera de los aspectos técnicos que queramos hacer referencia, con balón y también sin él.

Y por último, para mi uno de los aspectos más complicados a enseñar, son los espacios. Empezar reconociendo la pista, sus areas de incidencia tanto a nivel ofensivo y defensivo; a ocupar los espacios idoneos en cada momento del juego, en relación a cuatro componentes:

  1. Al balón
  2. A la canasta
  3. Los compañeros de equipo
  4. Los jugadores del equipo contrario

Hay otros muchos aspectos técnico-tácticos a enseñar y que aquí podría enumerar. Pero no es este mi propósito ni objetivo.

Los que he enumerado, son mi debilidad para poder hacer un buen trabajo con cada jugador y el equipo y que contribuyen de forma esencial a desarrollar patrones de movimiento colectivo, en función de lo que está sucediendo en cada momento del juego, a expensas de los sistemas tácticos que cada entrenador quiera utilizar con su equipo. Y con ello tendremos jugadores capaces de entender muchos más aspectos del juego y sus diferentes fases en un partido.

En el segundo punto que he querido señalar de las palabras de Svetislav Pesic, donde el jugador debe aprender a entrenar bien, los hábitos toman especial relevancia.

¿ Qué tipo de hábitos ?

Primero los fundamentales y que nos deben acompañar en cada paso que damos como personas y en este caso como deportistas. Todos aquellos aspectos que ayuden al jugador a estar en disposición para afrontar una buena práctica deportiva, entrenamiento o partido. El cuidado personal de su cuerpo y con ello hábitos saludables de descanso, alimentación y ocio, esenciales en cualquier ámbito en el que nos encontremos.

En segundo lugar todos aquellos hábitos, que cada individuo debe poseer y que sus beneficios se extienden al beneficio del colectivo. Hemos escuchado todos el concepto de educar en valores y que por extensión podemos llevar al campo del entrenamiento. Para mi són hábitos que se traducen en los valores que cada persona va trabajando a lo largo de su vida.

Quiero destacar dos en concreto, significativos para colectivos, equipos de cualquier disciplina deportiva: la confianza y el respeto. Por si solos, términos muy vagos, que resultan vacíos, incluso abstractos.

Confianza en abordar todos aquellos aspectos físicos, técnicos y tácticos, que se planteen en cada práctica, de manera individual y colectiva, donde el jugador pueda expresar sus inquietudes, pueda mostrar sus debilidades para poder aprender, pueda preguntar sin miedo.

Dar confianza y no esperarla; porqué si todos estuvieramos esperando, esperando estariamos toda la vida.

Respeto principalmente a ti mismo, a tus compañeros, a tus adversarios, a los árbitros y sobretodo a los objetivos y retos individuales y colectivos que cada uno se haya fijado.

Para mi esos dos aspectos son la base que se sustenta todo lo relacionado con el equipo. Son la base que cada jugador debe conocer y aceptar para ser parte integrante del equipo de trabajo. Forman el puente que todos necesitamos construir para poder atravesar todo tipo de adversidades y obstáculos que iremos sufriendo a lo largo de nuestras carreras, y en general nuestras vidas.

Quien sabe si desde esa base, esos valores fuertes, derivan en la más preciada forma de relación, que es la amistad. Puede o no salir, en cualquier caso no hay que forzar nada.

Y por último hay un tercer tipo de hábitos. Los que se desarrollan en la cancha, en la práctica, en cada entrenamiento. Desde los más básicos, en relación a preparar y acondicionar el cuerpo, para una práctica intensa hasta los más sofisticados y que tienen que ver con la técnica y la táctica de la disciplina deportiva en cuestión.

Hábito en el gesto técnico para poder realizar una acción concreta y poder aplicarla en el juego real, en competición, donde es importante leer como está reaccionando la defensa. O al revés, hábitos tecnicos defensivos, para anticipar y sorprender al jugador atacante y que ello contribuya a una buena defensa colectiva.

El hábito de encadenar acciones, preparar al jugador para hacer dos, tres acciones de diferente índole, de juego ofensivo y defensivo consecutivas, que ayude al jugador a reconocer  la situación real e imprevisible de partido. Que le ayude a reaccionar y no quedarse quieto, ante la extrañeza y la sensación de no poder estar controlando el ritmo de sus pensamientos a la vez que el de sus acciones.

Y hábitos tácticos del equipo, que el colectivo sepa reaccionar bien en la toma de decisiones en las diferentes situaciones del juego, diferentes, cada vez, que se van a encontrar a lo largo de una temporada. Situaciones de marcador a favor o en contra, últimos segundos, tiros decisivos,etc.

Parece ser que con esta descripción que acabo de hacer, lo tendríamos todo solucionado, pero la respuesta es no.

Esto es mera teoría si no se cree fervientemente en ello y no se pone en práctica día tras día.

Hay que vivirlo y sentirlo, acompañar al jugador en este proceso de aprendizaje tan rico, un aprendizaje que se convierta en un valor añadido de cada uno de los integrantes del equipo. Que cada jugador, libremente, donde decida en cada momento seguir su etapa baloncestística, adquiera y lleve consigo estos hábitos y tenga tal conocimiento del juego, que sean éstas, características que le definan y pueda aportar riqueza tanto a su nuevo equipo como a sus compañeros de manera individual.

Una vez conseguido esto, tan solo habrá que integrar de forma natural estas características, al estilo o sistema táctico que el entrenador decida en cada momento. Creo que esto permitiria ver un mejor baloncesto, en cada estadio de evolución del jugador. Sin prisas, sin quemar etapas y formando jugadores más preparados y completos, preparados para hacer frente cualquier dificultad o procesos de cambios, a que se ven involucrados los jugadores a medida que avanza su carrera.

En la vida hay que tomar decisiones y los entrenadores no estamos exentos de ello, al contrario, nos vemos sometidos a tomar decisiones a cada momento y sin casi tiempo para pensar ni reaccionar.

Pero la decisión que si podemos tomar con más sosiego y serenidad es la de como queremos que sea nuestro baloncesto, como queremos hacer las cosas, qué jugadores queremos tener para hacer este baloncesto, qué necesitan aprender estos jugadores para llevar a cabo un proceso de integración bidireccional…

Todos estos aspectos antes detallados, si los podemos decidir, si podemos priorizar el orden y la forma en que iran contribuyendo al proceso evolutivo y formativo del jugador, para aproximarnos al máximo de la visión del baloncesto que queremos; el equipo que queremos formar, el equipo que queremos ser y en el equipo en que queremos convertirnos a cada paso del camino.

Y qué mejor ingrediente que la pasión que nos condimente todo el proceso desde su inicio hasta el resultado final.

La belleza con la que quieras conseguir tus objetivos, la determinas tu Entrenador.

Hay un famoso dicho chino acerca de ir en busca de los bordes exteriores de la belleza:

” Ve a la orilla del lago y mira la niebla levantarse “

¿ A qué esperas ? Ve y construye tu visión, la del equipo, la del baloncesto que quieres sentir en tu corazón y en el de los jugadores; un corazón que late al ritmo del bote del balón.